Sin buenas nuevas, solamente dilataciones e incertidumbres crecientes acerca del mentado canje, el escenario mundial de ayer colaboró como para crearle un enorme vacío al andar de nuestro maltrecho mercado.
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Bajas de consideración, que empezaban en el Norte y continuaban por nuestra región, forjaban un ambiente bajista al que era mucho más lógico adherir que escaparle. Y, por si fuera poco, todo lo que rodea a las acciones en el orden local hacía agua en gran forma.
Con el riesgo-país recobrando fuerza y pasando los «3.000» y con tasas de interés que se recalentaban por demás, la rueda de papeles privados estuvo a la inversa: privada de papeles con buen pasar, privada también de órdenes y con solamente unos $ 5 millones de efectivo. Los certificados se irguieron bastante, con $ 3,6 millones realizados, para hacer ese total que se difunde de $ 8,6 millones del día. En puntas de pie sobre la cornisa, en un Merval clásico que está en los «211» y viendo de cerca la frontera inferior, el «M.AR» ya se fue abajo con su «191». Pérdidas de 3% en las líderes ponderadas, contexto local y exterior de perfiles muy duros, y otra zona delicada donde el piso no existe en absoluto y la volatilidad reina... A razón de tres y cuatro por ciento en las «torres gemelas» -Grupo Galicia y P.C.- el índice se vio afectado de modo muy notorio y el cierre resultó sumamente flojo.
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