El gobierno parece incapaz de solucionar problemas como se suele hacer en una república, respetando los derechos de todos los sectores. Es una de las principales dificultades de gobernar en cualquier país. Por eso, el oficialismo avanza de la manera que resulta más fácil en lo inmediato, pero con alto costo en el futuro. Avala subas de tarifas en comercio e industria y no a particulares, genera subsidios a dedo para algunos sectores y otorga beneficios impositivos a otros. Hasta existe una inflación que mide el INDEC y otra que sufre el público en la vida diaria sobre los productos que no están con precios controlados. Ayer, se inauguró una modalidad, la de los impuestos a medida. Los trabajadores petroleros de la Patagonia no pagarán Ganancias sobre adicionales. Esta ruptura de la elemental igualdad ante la ley generará exigencias en breve por parte de otros sindicalistas.
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