20 de diciembre 2000 - 00:00

A Wall Street le interesa el canje y no el blindaje

Nueva York (especial) - «Los inversores tienen los ojos puestos en el canje de deuda por 7.000 millones de dólares más que en los pormenores del megablindaje de 39.700 millones», aseguró a este diario un banquero de Wall Street.

Una fría mañana neoyorquina, con una leve nevada incluida, fue el marco que ayer encontraron Machinea y el equipo de financiamiento, Daniel Marx, y Julio Dreizzen, al enfrentar a la calificadora de riesgo Moody's y luego a los banqueros que se dieron cita a un almuerzo en la sede de la Reserva Federal de NuevaYork. Los funcionarios de Economía explicaron que el acuerdo con el FMI le da más flexibilidad a la Argentina para superar los desafíos que enfrenta, mientras que Machinea reiteró sus pronósticos alentadores sobre el crecimiento del próximo año, que lo estimó en 5%.

El programa con el FMI implica la aprobación de todos los compromisos que el presidente De la Rúa mencionó en su discurso del 10 de noviembre, mencionaron los funcionarios con relación a ciertos condicionamientos del organismo para otorgar los fondos. Machinea destacó que el paquete de ayuda «elimina la incertidumbre» de los mercados respecto de «la capacidad de la Argentina de financiarse», lo que resulta, dijo, en una «disminución de la vulnerabilidad» del país.

Uno de los temas que parece inquietar a Wall Street y al Fondo es la reforma previsional; Machinea aseguró que va a estar lista en las próximas semanas, aunque descartó que ese tema sea una de las condiciones impuestas por el FMI para el paquete.

Lanzamiento

Los inversores, muchos de los cuales son importantes tenedores de bonos argentinos, se mostraron particularmente interesados en averiguar más detalles sobre el canje incluido en el blindaje.

Al respecto, los funcionarios no brindaron aún ni la alter-nativa elegida ni qué banco la liderará. Sólo
atinaron a adelantar que se lanzará a comienzos de 2001.


Marx
y Dreizzen, secretario de Finanzas y subsecretario de Financiamiento respectivamente, guardan bajo llave las siete propuestas «en firme» (es decir que ya fueron consensuadas con los tenedores de bonos argentinos) que le presentaron bancos de inversión extranjeros y locales.

Cabe recordar que serán tres canjes los que se llevarán a cabo: uno por 1.000 millones de dólares de canje de bonos en euros que vencen en los próximos cinco años, otro de 3.000 millones de dólares de canje de bonos en dólares y en pesos de corto y mediano plazo (sobre todo BOCON) y otro de 3.000 millones de dólares de canje por reinversión de cupones que vencen a partir de 2002.

De acuerdo con lo conversado con uno de los funcionarios que comandan las operaciones, en todos los casos la contrapartida será un nuevo bono Global en dólares de largo plazo. «Pero ello no significa que, por ejemplo, ofertemos al mercado un canje de un bono corto que tenga un 'warrant' (una opción) para canjear por otro bono más largo»
, explicó a este diario.

Está claro que en función de la temperatura del mercado se estructurará el canje, que muchos especulan con un testeo en el primer trimestre de 2001. Pero lo cierto es que el equipo económico no tiene apuro porque a estos niveles de riesgopaís sería un suicidio hacer cualquier canje.

Al respecto, el funcionario señaló que «dentro de los 10.000 millones de dólares que comprometieron los bancos creadores del mercado están incluidos 2.100 millones de un canje de bono-pagaré que vencen en julio y noviembre». De modo que los canjes incluidos en el programa financiero 2001 por 2.700 millones de dólares como fuente de financiamiento comprenden 600 millones de canje de bonos Brady, BONTES y BOCON, más los 2.100 millones de bono-pagaré.

Fernando Lozada
, economista del ABN AMRO, consideró que el blindaje «sirve para calmar las expectativas de los inversores respecto del dinero que tiene la Argentina para pagar la deuda, por lo menos en el corto plazo». «Pero, en los próximos dos a tres meses la Argentina va a tener que mostrar resultados en términos de crecimiento y eso es lo que estamos esperando», advirtió Lozada. Por su parte, Carlos Janada, economista de Morgan Stanley, dijo que «estamos por ver el resultado del paquete. Al menos la reacción inicial parece que ha sido algo positivo, pero veo que el riesgo soberano se está volviendo a incrementar». «Con este paquete le están quitando a la Argentina la presión de la refinanciación el próximo año, es un peso que le quitan de encima pero esto no significa que no tendrán que emitir bonos, van a emitir pero una fracción mucho menor de lo que ha sido hasta del momento», sostuvo.

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