"¿Acá dejan cortar las calles?"

Economía

«¿Acá dejan que alguien corte una calle para siempre? ¿Por qué los dejan tanto tiempo?» Esta pregunta de Tom Shannon pareció preceder una oferta de servicios de la IV Flota, esa fantasía que entretiene hoy al kirchnerismo. Se la hizo a Alberto Fernández en el pulcro español que emplea, cuando arrancó el almuerzo con el jefe de Gabinete y los embajadores Héctor Timerman y Anthony Earl Wayne.

La respuesta fue original, y precedió el repaso de los temas entre el subsecretario de Asuntos Hemisféricos de los EE.UU. y el anfitrión, en el pequeño comedor que tiene éste junto a su despacho. Fernández le explicó que la Argentina venía de una dictadura militar que había deslegitimado mucho a las fuerzas del orden. Eso, agregó, limita mucho el poder del Estado para imponer el orden público. «Preferimos que todos se expresen con libertad y sin límites. No damos órdenes de reprimir.» Shannon movía su cabezota con diplomático asentimiento -nunca se sabe en este oficio si el gesto significa «estoy de acuerdo», «escuché bien» u otra cosa-.

Shannon, que leía una minuta con las preguntas de su interés, se interesó por la pelea con el campo y recibió una explicación a la carta, la más apropiada a un representantede un gobierno republicano. «Es una puja de intereses con sectores financieros que actúan en el negocio de los alimentos. Son especuladores que actúan en todo el mundo buscando escapar del negocio hipotecario», repitió Fernández, siguiendo el libreto que han expuesto los Kirchner fuera del país para que se entienda lo que nadie entiende.

  • Críticas

    La administración Bush dedicó los peores insultos a los especuladores de Wall Street, y los funcionarios argentinos desde que asumió

    Néstor Kirchner en 2003 siempre se plegaron a esas críticas del gobierno americano para cargar, por ejemplo, sobre el FMI. Shannon, que ha escuchado en su país algunos pronósticos acerca de la suerte que puede correr el gobierno de Cristina de Kirchner, insistió: «¿Qué esperan que vaya a votar el Congreso?». Fernández: «Vamos a tener los votos para imponer las retenciones y el sistema se va a aplicar sin problemas. No hay otra alternativa».

    Shannon se interesó, como hombre de Estado, por lo que piensa la oposición. Fernández: «¿La oposición? ¡No tienen proyecto, no tienen tampoco ningún líder importante!», se exaltó.

    «El gobierno va a ganar y vamos a salir fortalecidos de esta pelea», se envalentonó Fernández.

    Aquí intervino Timerman, quien ha sido opositor y oficialista: «Acá no hay oposición, sino dirigentes que se juntan para voltear a un gobierno. ¿O no se reunieron a cenar, cuenta un diario, una senadora que defiende a Antonio Bussi, con un socialista, para hablar de un proyecto opositor. ¡Yo a una mesa así no me siento!». Shannon lo miró e hizo una anotación, breve, en el papelito que llevaba.

  • Elecciones

    Se vio obligado el visitantea mostrar la propia y recordó «Estamos de elecciones». Cuente, le pidieron y este campeón de la diplomacia contó: «Barak Obama es un candidato muy atractivo, que arrastra a mucha gente. John McCain es el mejor candidato que tiene el Partido Republicano para enfrentarlo a Obama». Impecable pero de suma cero, como suele ser muchas veces la diplomacia, que se agota en los gestos.

    «Sería bueno que venga alguien a las convenciones de los dos partidos. Sabemos que ustedes quieren acompañar al gobierno que se va, pero deberían pensar tambiénen el gobierno que viene.Viajar es bueno.» Lo miró a Fernández y completó: «Lo estoy invitando a viajar a mi país». El jefe de Gabinete: «Se lo agradezco. Me gustaría viajar, pero ahora no puedo responderle».

    El visitador, que lo es por toda la región, le contó a la mesa algunos detalles de la repercusión que había tenido en su país la liberación de Ingrid Betancourt. Quiso dejar en claro que no habían intervenido fuerzas de los Estados Unidos en el operativo en el cual, de paso, fueron liberados tres « contractors» que trabajan en tareas antinarcóticos para su país. Repasó también los resultados del plan Mérida, emprendimiento de su país con México y países de Centroamérica para combatir el crimen organizado, que tiene base en esos países pero que actúa a través de bandas, maras y otras organizaciones.

    Sobre los postres, Timerman, que ha heredado las viejas luchas de sus antecesores en la embajada en Washington, clamó por la apertura del mercado de carnes argentinas a los Estados Unidos, vedada por la aftosa. «Tienen que darnos la prueba científica, como a Corea.» Fernández lo miró con gesto -de de qué me estás hablando-. El embajador explicó que Corea impide el ingreso de carne de los EE.UU. argumentando el virus de la «vaca loca».

    Frente a eso Washington reclama que se expidan sobre eso los científicos. «En este caso reclamamos también la prueba científica, porque si no esa barrera no es sanitaria sino política», remató

    Timerman. Se habían comido a esa hora los langostinos de la entrada, el bife con papas, los postres y casi todo el vino. Mejor irse.
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