5 de mayo 2004 - 00:00

Acreedores insisten: Lavagna no está negociando de buena fe

Un grupo de 75 bonistas argentinos e italianos decidió presentarse ante el juzgado de Thomas Griesa en Nueva York para demandar al Estado argentino. Ya son más de 200 las presentaciones judiciales contra el gobierno por la falta de avances concretos en el proceso de renegociación de la deuda. Ante este escenario incierto, el Comité Global de acreedores advirtió ayer que Roberto Lavagna no está respetando los pasos con los que se había comprometido ante el FMI y puso nuevamente en duda que se esté negociando de «buena fe». A través de un comunicado, aseguró que no se aceptarán propuestas «unilaterales» de la Argentina para la reestructuración y agregó tensión cuando falta poco más de un mes para que se conozca el plan oficial para salir de la cesación de pagos.

Roberto Lavagna, cuestionado por acreedores.
Roberto Lavagna, cuestionado por acreedores.
Los acreedores del exterior volvieron ayer a hacer sentir presión para que se aceleren las negociaciones con el equipo económico. «Las reuniones técnicas que el gobierno había comprometido aún no comenzaron», señaló a través de un comunicado el Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB), el principal grupo que reúne a bonistas internacionales.

Para que no queden dudas respecto de la posición de los acreedores, el texto aclara que «una propuesta unilateral por parte de la Argentina no será aceptada por los inversores internacionales».

El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, se había reunido con los principales representantes del GCAB el 16 de abril. Entre otros, llegaron hasta Buenos Aires el italiano Nicola Stock, el estadounidense Hans Humes ( copresidentes de la agrupación) y otros miembros reconocidos como el economista Adam Lerrick, de la universidad Carnegie Mellon.

En aquel momento, el compromiso fue iniciar los encuentros técnicos entre las partes dentro de los 15 días siguientes
. Sin embargo, ya se cumplió el plazo y, por ahora, no hubo novedades de parte del Palacio de Hacienda. «Hasta hoy (por ayer) estas reuniones no habían sido aún arregladas.».

• Advertencias

Por otra parte, el 27 de abril pasado el gobierno confirmó que para principios de junio comenzarán los trámites ante la Securites and Exchange Commission (SEC) de los Estados Unidos para avanzar con los trámites de la reestructuración. Y para mediados de junio se conocería formalmente la oferta.

Sin embargo, el GCAB advirtió dos cuestiones centrales relacionadas con este cronograma:

Un anuncio de oferta sin llevar adelante las negociaciones no se corresponde con lo que comprometió la Argentina ante el FMI en la última revisión del acuerdo.

En ese compromiso, la Argentina estableció que llevará adelante negociaciones «de buena fe» con los principales grupos que representan a los acreedores.

Los acreedores sospechan que la propuesta que dará a conocer el gobierno está prácticamente definida. Por lo tanto, quedarían pocos temas por ser resueltos en los encuentros técnicos que reclaman mantener lo antes posible los acreedores.

Nielsen se comunicó el último viernes con los bonistas locales, agrupados en la Asociación de Ahorristas Damnificados por la Pesificación y el Default (ADAPD), para confirmar una nueva ronda de encuentros a partir de la segunda semana de mayo. Pero todavía no se estipuló una fecha concreta. Se espera que en los próximos días haga lo propio con los acreedores del exterior, sobre todo para calmar estos reclamos sobre la inexistencia de negociaciones formales.

De hecho,
la marcha de las conversaciones con los bonistas será el tema central que ocupará a las autoridades del FMI que estarán llegando a Buenos Aires a mediados de mayo para la próxima revisión del acuerdo.

• Monitoreo

El encuentro que la semana pasada mantuvo el representante del Fondo en la Argentina, John Dodsworth, con los bonistas locales demuestra esta preocupación. El funcionario aseguró en ese encuentro que el Fondo monitorea de cerca las negociaciones, pero no formará parte de las mismas.

La excusa del equipo económico para justificar las demoras en los encuentros técnicos comprometidos es que se están preparando los últimos datos de «sustentabilidad» de la deuda
, de acuerdo con las proyecciones macroeconómicas con supuestos sobre el nivel de crecimiento y de superávit fiscal que estaría en condiciones de obtener la Argentina. De esto surgirá el excedente fiscal que tendrá el país para hacer frente al pago futuro de la deuda.

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