21 de junio 2005 - 00:00

Advertencia: suba de gasto. Consejo: un dólar más bajo

El directorio del FMI dio ayer el visto bueno a la revisión anual de la economía argentina. «Se abre ahora la posibilidad para el proceso de un nuevo acuerdo», dijeron en el Ministerio de Economía inmediatamente después de producido el hecho. Hoy o mañana el Fondo emitirá un comunicado sobre su revisión conocida como «el artículo IV» en referencia al análisis que se hace de los 184 países miembro. Hubo objeciones de países como Italia y Japón por la situación de los bonistas que rechazaron la oferta. Pero el staff del organismo destacó datos positivos, como la recuperación de la economía argentina. Debatieron en la reunión mecanismos para asegurar que el gobierno tome las opciones de gasto más prudentes en los próximos años.

Héctor Torres
Héctor Torres
En todo momento, el extenso informe del staff del FMI sobre la Argentina (ayer aprobado por el directorio) habla de «recuperación» y no de crecimiento a la hora de evaluar la economía. Este es el tenor de prácticamente todo el trabajo, en donde pese a reconocer que esta expansión excedió las expectativas se mencionan con detalle las asignaturas pendientes para conseguir el crecimiento sostenido.

Los pilares de esta recuperación se basan, de acuerdo con el FMI, en una «prudente política macroeconómica», pero también en «favorables condiciones externas», aludiendo así al «viento de cola» que ayudó a la economía, como las bajas tasas de interés en Estados Unidos.

Estos son los aspectos más importantes que cuestiona el FMI para evaluar en dónde está y cómo sigue la actividad económica, junto a las respuestas del lado argentino:

Se nota una fuerte tendencia al aumento del gasto: destaca que en el primer trimestre de 2005 se nota un incremento exagerado que prácticamente llegó a 25% respecto del año pasado, una tendencia que se mantiene desde 2002.

La reducción del superávit este año tiene efectos expansivos. Se pasará de 5,2% a 3,8%, de acuerdo con el compromiso de Economía en el Presupuesto. Esto inyectará más dinero en la economía. Además, se sostiene que será necesario mayor ahorro para hacer frente a los vencimientos de deuda de los próximos años, con distintos escenarios que llegan a una exigencia de 5% (asume que no hay refinanciación de vencimientos con el propio FMI en el extremo). El gobierno rebatió este punto asegurando que el ahorro fiscal está en niveles elevados considerando la situación histórica.

No pueden mantenerse de manera indefinida los impuestos distorsivos: mencionatanto el impuesto al cheque como las retenciones. La respuesta oficial fue una negativa tajante a reducirlos o directamente eliminarlos. «Cualquier cambio en la base impositiva debe tener resultado neutro. No podemos poner en peligro nuestro actual superávit», sostuvo Lavagna. Además, la Argentina consideró como «esencial» el mantenimiento del alto ahorro fiscal para atraer inversiones.

Es necesario aprobar la ley de coparticipación federal: Otro pedido «histórico» del FMI. También aquí la respuesta fue contundente. «Implicaría ceder superávit fiscal del gobierno a favor de la provincia de Buenos Aires», contestaron.

La falta de avances con las privatizadas va en contra del clima de negocios imprescindible: es uno de los temas tratados con más vehemencia por el staff. Alude a la necesidad de un nuevo marco regulatorio, renovación de los contratos y, por supuesto, ajustes de tarifas para dar una señal de precios clara para recibir nuevas inversiones. «Se olvidaron de los avances que se hicieron en las últimas semanas en eléctricas, autopistas y puertos, por ejemplo», se quejó ayer el representante argentino ante el FMI, Héctor Torres.

Es peligroso mantener una política de inflexibilidad a la baja del dólar: los técnicos del FMI sugieren la necesidad de dejar flotar más al dólar y, eventualmente, que caiga respecto a su nivel actual ($ 2,89/2,90). Pero se cuidan de no estipular un nivel concreto. Pone en tela de juicio, en ese sentido, la fuerte intervención que realiza el Central en el mercado cambiario. «Es un argumento contradictorio, porque, por otra parte, defienden la política del BCRA de acumular reservas», respondieron desde el Central tras tomar conocimiento del trabajo.

No se avanzó con las supervisiones previstas de los bancos públicos: es una exigencia que se viene arrastrando (sin cumplimiento efectivo) desde 2003. En realidad, se hizo un informe del Banco Provincia, pero todavía está pendiente el trabajo del Banco Nación. La idea es realizar una auditoría para determinar la organización interna que deberían tener ambos y los negocios futuros a encarar.

Es llamativa la tendencia al incremento de la participación de la banca pública en el sistema financiero: alude, sobre todo, al crecimiento del Banco Nación, que ya tiene más de 25% de los depósitos totales. «Esto se vincula con el superávit fiscal que termina en los depósitos del Nación, pero no con la situación real de mercado», contestaron las autoridades del equipo económico. Destacan, eso sí, la fuerte reducción en el rojo de las entidades, que comenzaron a mostrar resultados positivos.

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