En un almuerzo con empresarios, el ministro Lavagna amenazó con poner controles más estrictos al ingreso de capitales al país. Mencionó incluso el caso de Chile, que llegó a pedir un depósito previo para autorizar la entrada de fondos a ese país. Paradójicamente, el efecto es inverso: ahora grandes operadores apuestan más a corto plazo, como sucedió ayer en la licitación de Letras del Banco Central.
El ministro buscó contestarle al presidente de ACDE,
El ministro dejó varias definiciones durante su exposición, tras lo cual recibió preguntas que fueron moderadas por el economista Orlando Ferreres:
• En los '90, buena parte de la dirigencia nacional se encandiló con la estabilidad cambiaria y de precios. Pero descuidaron cuestiones estructurales, con lo cual se produjo un récord histórico de desempleo.
• Ahora hay que corregir aquellos errores, pero evitar que el péndulo se vaya hacia el otro extremo.
• La realidad desmintió a los albures del fracaso. Hoy la economía está creciendo a un ritmo de 5,4% anual. El país está en condiciones de crecer a 4,5% anual, lo cual permitiría duplicar el ingreso de los argentinos en los próximos 15 años.
• La inversión está retornando. En el cuarto trimestre de 2002 y el primero de 2003 hubo un crecimiento de 10 por ciento anual. Es un dato importante, considerando la ausencia de crédito que sigue afectando a la economía.
• Me preocupa la enfermedad ideológica de la dirigencia. Para el «Financial Times» y los repetidores locales, la única medida que tomó el gobierno es el control a los capitales, pero se olvidan del resto.
• Según los medios y parte de la dirigencia política, todas las medidas que se toman las pide el FMI. Y no es así. Temo que este tipo de visiones nos impida seguir avanzando.
• La inversión se está volcando, sobre todo, a los sectores más afectados por la salida de la convertibilidad, como el textil y el metalmecánico. Además, las importaciones suben sobre todo por la compra de bienes de capital.
• El gobierno decidió invertir el mecanismo para mejorar la recaudación. Esta vez no anunciamos un blanqueo y posterior reforma impositiva, que en general viene con aumentos de impuestos. Preferimos atacar la evasión y, una vez que mejore el ingreso fiscal, concentrarnos en la reforma.
• Al agro le bajaremos las retenciones si el sector tributa lo que corresponde. La idea es ir eliminando impuestos distorsivos como éste o el que grava a las transferencias financieras, pero siempre que la recaudación acompañe.
Lavagna también le dedicó unos minutos a la cuestión de la deuda, aunque sin dar mayores precisiones de lo que puede ser la oferta que presentarán en setiembre a los acreedores. Eso sí, anticipó que habrá «un fuerte impacto» en el valor presente de los títulos. Con palabras elegantes, por lo tanto, reconoció que habrá una importante quita, pero sin detallar el porcentaje.
En cuanto a la cuestión tarifaria, aseguró que ahora el tema está «en manos del Congreso», que debe devolver las facultades para definir los valores de los servicios públicos al Poder Ejecutivo.
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