7 de julio 2008 - 00:00

Aerolíneas: cambio de mando antes de venta

Juan Carlos López Mena
Juan Carlos López Mena
Si pudieran equipararse las turbulencias que atraviesa Aerolíneas Argentinas a las de un avión en vuelo, los pasajeros aprehensivos estarían al menos alarmados y deseando llegar.

Sin embargo, como para demostrar que ninguna turbulencia derriba a un avión, la compañía sigue operando casi con normalidad.

Según una versión que recorrió el mercado la semana pasada, algunos de sus acreedores podrían pedir la quiebra de la empresa con el solo propósito de acelerar el proceso de «due dilligence» previo a la venta de parte de su capital a Juan Carlos López Mena, dueño de Buquebús.

Sin embargo, sería harto improbable que esto suceda: un rápido repaso indica que los acreedores principales de Aerolíneas son el Estado nacional a través de la AFIP y la ANSeS; los proveedores de catering Gate Gourmet, de los que Aerolíneas es el mayor cliente; los «leasors» de aeronaves, que le alquilan a Aerolíneas modelos que en el resto del mundo comienzan a dejar de usarse por ser ineficientes en lo que hace a consumo de combustible (MD; Boeing 737-200). A ninguno de éstos parecería convenirle que la empresa entre en un proceso de liquidación que haría improbable el recupero de sus acreencias.

La excepción podría ser el gobierno, pero de haber aspirado a la quiebra de Aerolíneas (y no su «renacionalización») podría pensarse por qué entonces le otorgaron ajustes tarifarios y subsidios al combustible hace menos de un mes, justo cuando comenzó el proceso de venta a López Mena.

  • Valuación

    De todos modos, habrá que estar atento a la posibilidad de que algún otro acreedor intente apurar la definición de la venta de la empresa pidiendo su quiebra; el hecho de que haga ya más de 45 días que las consultoras están tratando de determinar cuánto vale Aerolíneas, un punto en que vendedores y posibles compradores (incluido el gobierno) no logran acordar.

    No hay dudas de que las medidas oficiales sobre combustibles y tarifas le dieron un nuevo aire al grupo aéreo, y ahora sus accionistas aspiran a obtener un valor mayor que el que hubieran podido pedir si se mantenía el estado de ahogo al que los sometió la administración de los Kirchner desde hace un lustro.


  • Sindicatos

    Por otra parte, la victoria de la lista opositora en UALA, el gremio que agrupa a los pilotos de Austral -un sindicato hasta ahora «amigo» de la conducción de la empresa- hace prever un acercamiento a APLA, el gremio de los comandantes de Aerolíneas Argentinas, el principal enemigo de los españoles de Marsans. ¿Habrá desde ahora huelgas coordinadas de las dos empresas, dada la empatía de ambas conducciones?

    Finalmente, y si bien todavía no fue anunciado de manera oficial, es casi un hecho que desde la semana pasada Enrique Meliá ya no es el gerente general del grupo Aerolíneas/Austral, y que retornó a España.

    La especie no pudo ser confirmada en fuentes de la compañía, pero al comando de la misma habría un «Comité de Gestión» conformadopor los gerentes de las diversas áreas operativas de la aérea.

  • Gerencia

    El futuro gerente general del grupo surgiría del acuerdo al que deberán llegar los españoles del Grupo Marsans, el gobierno, los gremios y López Mena. Cabe recordar que este empresario naviero había expresado su voluntad de ponerse al frente del grupo en persona -para luego llamarse a silencio-, pero por estas horas se habla de un candidato de consenso que incluso podría provenir de fuera del mercado aerocomercial.

    Finalmente, se mantiene todavía en tierra 50% de la flota de cabotaje del grupo, lo que insumiría un plan de al menos dos meses para volver a poner esas aeronaves en condiciones de volar.

    Todas estas decisiones estratégicas se postergarán hasta que se defina quién entra de socio en Aerolíneas, qué porcentaje de la empresa comprará y quién la conducirá. En Aerolíneas repiten desde hace varias semanas que este proceso no podrá prolongarse más allá de mediados de julio, pero por ahora no hay ningún indicio de que vaya a suceder en ese lapso.
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