29 de marzo 2006 - 00:00

Aerolíneas: detención de dos gremialistas agrava la pelea

El conflicto entre Aerolíneas Argentinas y los gremios que agrupan a pilotos (APLA) y técnicos (APTA) ingresó ayer en una fase de consecuencias difíciles de prever. Esto se debe a la detención por parte de la Policía Federal de dos militantes (uno por sindicato) que habían agredido a un automovilista en ocasión de una marcha de protesta hacia Plaza de Mayo.

Los detenidos son Pablo Prendes (dirigente de APTA) y César Vega Fernández, que además de ser miembro de APLA es comandante de aeronaves, lo que agravaría aun más su inexplicable actitud frente a un hombre que conducía una camioneta acompañado por sus hijos de dos y seis años.

Las detenciones fueron dispuestas por el juez federal Guillermo Montenegro a raíz de una denuncia penal presentada por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, quien, video en mano, acusó a los activistas gremiales de delitos como lesiones, coacción agravada y privación ilegítima de la libertad. Tanto Prendes como Vega Fernández fueron alojados en la Comisaría 3ª.

• Corte de luz

Lo llamativo del apresamiento de Prendes es que éste formaba parte del grupo de APTA que se encontraba negociando en el Ministerio de Trabajo con los abogados de Aerolíneas. En un momento dado, poco después de que los representantes de la empresa presentaran su contrapropuesta -que según fuentes de la misma contenía substanciales mejoras en relación con la última, pero que de todos modos seguía lejos de las pretensiones sindicales-, en la sede de la cartera laboral se cortó la luz. Gremialistas y empresarios bajaron a la planta baja del edificio de la Avenida Leandro N. Alem, y fue entonces que una comisión policial apresó a Prendes.

Por su parte, Vega Fernández, seguramente al enterarse de que su colega estaba preso, se presentó con sus abogados en la Comisaría 3ª, y a pesar de sus protestas y de la acción de los letrados, también él quedó detenido.

Obviamente, ambas organizaciones sindicales entraron de inmediato en estado deliberativo, que no prenuncia más que tormentas. No es necesario contar con una imaginación desmesurada para entender que sería inminente el llamado a la huelga para reclamar «la libertad de los compañeros». Así, lo que se temía para Semana Santa, o sea una huelga reivindicativa, se convertiría en un paro político contra el ministro del Interior. De hecho, Juan Pappalardo, secretario general de APTA y mano derecha de Ricardo Cirielli -actual subsecretario de Transporte Aerocomercial y «dueño» del sillón que ocupa Pappalardo en uso de licencia gremial-, advirtió ayer que «ante estas denteciones no podemos garantizar la prestación de los servicios», y denostó a Aníbal F. al calificar de «vergonzoso» el hecho de que la cartera política «encabece una persecución a los sindicatos aeronáuticos».

• Marcha

En tanto esto sucede, la AAA (el gremio de los auxiliares de abordo), enfrentado frontalmente a APTA y APLA, llamó ayer a una marcha para hoy al mediodía sobre Plaza de Mayo para exigir la continuidad de Aerolíneas Argentinas, que -según la organización que encabeza Ricardo Freciaestácomprometida por la acciónde pilotos y técnicos. Este llamado se suma a la solicitada que publicaron ayer dos centenares de pilotos, que expresaron su profundo desacuerdo con la forma en que sus dirigentes están llevando el conflicto con la empresa. Curiosamente, el lema de la marcha será «Todos somos Aerolíneas», el mismo que usaron los gremios cuando protestaban por la privatización de la línea de bandera. La aspiración de máxima de la AAA es convocar también a afiliados de los otros cinco sindicatos (APA, UALA, AVLA, UPSA, ATVLA) del sector.

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