25 de mayo 2001 - 00:00

Aerolíneas: españoles siguen intransigentes

Trabajando contrarreloj, el gobierno preparará este fin de semana las herramientas con las que tres ministros-Domingo Cavallo, Carlos Bastos y Patricia Bullrich-negociarán el lunes en Madrid con el gobierno español una salida a la crisis de Aerolíneas Argentinas que permita evitar el cierre o la quiebra.

Por el momento,la iniciativa oficial choca con la intransigencia de la SEPI, la sociedad del Estado español que es dueña de 85 por ciento de Aerolíneas, en lo que se refiere a la situación con los gremios. Fuentes de la empresa aseguraron ayer que si no hay acuerdo con los siete gremios aeronáuticos para reducir salarios y cambiar las condiciones laborales, «se cerrará el grifo y no vamos a aportar más dine-ro».

Esta posición se plantea en momentos en que el gobierno argentino resolvió adelantar 16,2 millones de pesos de los aportes que debía integrar como tenedor de 5 por ciento de las acciones de Aerolíneas, por la capitalización resuelta en octubre pasado, pero que podía hacerlo en dos cuotas anuales.

Ese dinero se destinará al pago de los sueldos de abril, pero hasta ayer no se había producido la transferencia, y hasta que ésta no se efectivice, la conducción de Aerolíneas, en manos de funcionarios de la SEPI, no pagará los haberes atrasados.

Panorama complicado

Esto complica la negociación gremial ya muy difícil, por lo cual Bullrich mantendrá reuniones con los gremios durante el fin de semana para convencerlos, en primer lugar, de que los sueldos de abril se pagarán entre lunes y martes.

El panorama con los siete sindicatos es el siguiente:

*Cinco gremios aceptaron firmar un actaacuerdo con la empresa para reducir salarios y modificar las convenciones colectivas. Uno de ellos, el de los administrativos (APA), supeditó la firma al pago de los sueldos.

*El gremio de los tripulantes de cabina (AAA), que se negaba a firmar el acuerdo, aceptó el arbitraje propuesto por el Ministerio de Trabajo, pero lo condicionó a la reincorporación de 58 azafatas y al pago de los sueldos. Pero la SEPI no acepta dar marcha atrás con los despidos y ya se lo hizo saber a Bullrich.

*El gremio de los técnicos aeronáuticos (APTA) supeditó la aceptación del arbitraje propuesto por la cartera laboral al pago de los salarios y a la existencia de un plan de viabilidad de Aerolíneas.

Hasta ayer parecía muy difícil que Bullrich pudiera lograr un acuerdo, sobre todo con los dos últimos gremios, mientras que con los otros, aunque el acta firmada se refiere a renegociar entre las partes la reducción salarial y la modificación de las condiciones de trabajo, la SEPI tiene una posición inflexible en estos dos puntos, por lo cual no hay garantías de que en los próximos días, si se inician las tratativas, no puedan volver a producirse conflictos gremiales.

Ahorro escaso

Fuentes de la sociedad española admiten que en el plan director el ahorro en costos laborales es de 25 millones de pesos anuales, lo que representa muy poco frente a una pérdida que fue de 363 millones de pesos en el ejercicio 2000, según los últimos datos disponibles.

Sin embargo, la SEPI mantendría su postura de no entrar en otro tipo de negociaciones con el gobierno argentino, si no hay acuerdo con los gremios para cambiar las condiciones laborales, bajar salarios e instaurar un sistema de retiros anticipados para reducir la planta en 500 empleados más (ya hubo más de 800 retiros voluntarios desde octubre pasado).

No se puede saber si ésta es una nueva forma de presión sobre los gremios, o una posición que puede flexibilizarse si las autoridades argentinas ofrecen cumplir con los otros reclamos formulados por la sociedad española.
Se sabe que la presencia del ministro de Infraestructura en la comitiva oficial apunta a llevar a España un esquema bastante cerrado sobre aspectos regulatorios, rebajas en las tasas y alquileres aeroportuarios y hasta rutas. Estos temas son cuestionados por la SEPI y dieron lugar a un compromiso de reformularlos por parte del gobierno argentino, que hasta el momento no se cumplió.

El gran interrogante es, en realidad, si el gobierno español quiere negociar o nada le resultará suficiente para mantener su presencia en Aerolíneas.

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