Variantes de escenario en el ahora precario equilibrio del mercado accionario, donde ayer reflotó una de las características indispensables para poder consolidar los nuevos pisos y, desde allí, intentar el recupero de terreno. Esto es, encontrar una base de negocios más cerrada, como formando un embudo hacia zonas más gobernables. Necesario para esto la desaparición de las órdenes de gran porte, hecho no verificado hasta el inicio de la semana y que -en la víspera- vio un fuerte rebajo de cifras: a casi la mitad de ritmo que el anterior.
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El Merval se movió entre puntas cercanas, que vieron mínimo de 1.372 puntos, máximo en casi los 1.400 y un rebotar contra ese techo, sin energías para perforarlo. El cierre estuvo en 1.388 y, con esto, un saldo casi neutro, con 0,14% de incremento apenas.
El desarrollo perdió la agilidad y el ritmo de los días bajistas, causa directa de un volumen que no pasó de los $ 57 millones (el anterior estaba en $ 100 millones) pero así como impidió que se tuvieran fuerzas para más, también menguó la posibilidad de nuevos daños. Solamente quedó a salvo la imagen de meseta, de tratar de afirmar mejor las bases y quedando pendiente hasta dónde se podrá permitir la plaza, un rebote que posea chances de permanecer. Cuando lo hubo, la oferta volvió ferozmente a la escena. El contexto ayuda poco.
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