¿AFJP o jubilación estatal?: qué hay que saber para elegir

Economía

Cuando esté operativa la reglamentación que por 180 días permitirá a los afiliados a las AFJP volver al régimen estatal, aquellas personas cercanas a la edad de retiro deberían optar por traspasarse. Porque, si bien aún no se conoce a ciencia cierta el proyecto de ley y menos las bases de la nueva normativa, trascendió que se elevará de 0,85% a 1,5% la tasa para calcular la prestación jubilatoria en reparto. De modo que por cada año de aporte, el Estado promete pagar, por ejemplo, $ 15 por cada $ 1.000. El trabajador deberá comparar entonces qué le pagaría la AFJP por el mismo aporte. De simulaciones realizadas surge que mientras menos años le restan a la persona para jubilarse más favorable resulta la opción de reparto.

Esto es así sobre todo dentro del período de los últimos 10 años antes de la edad jubilatoria. Por ello no extraña que el gobierno reabrirá la posibilidad de traspasarse al sistema estatal por primera y única vez sin límite de edad; y luego cuando se reabra la opción cada 5 años no podrán hacerlo los hombres mayores de 55 años y las mujeres de más de 50.

La decisión no resulta tan clara en el resto de los casos, sobre todo para los trabajadores jóvenes y de mediana edad. Allí entran a tallar otras variables a tener en cuenta a la hora de evaluar la decisión, como por ejemplo la tasa de aporte a la jubilación privada, el nivel de rentabilidad esperado, la tasa de inflación proyectada y el estado civil.

Se elaboraron algunos ejemplos que para facilitar la interpretación del lector dan por resultado, según la edad al día de hoy, el beneficio esperado en cada régimen previsional como porcentaje del último sueldo (ver cuadro).

Pero vale la pena mencionar algunas cuestiones a tener presentes al ejercer la opción de quedarse en AFJP o volver al Estado.

En primer lugar, resulta clave el hecho que se emparejen los niveles de aporte en cada régimen, ya que hoy en AFJP se aporta 7% del salario y en el reparto 11%. Todo parece indicar que el gobierno una vez sancionada la ley y luego reglamentada, equilibrará las tasas de aporte. Cabe recordar que rige un decreto por el cual hasta el 1 de enero de 2008 el aporte a las AFJP se mantiene en 7%.

  • Rentabilidad

    La otra variable que influye directamente en los resultados esperados es la rentabilidad que obtengan las AFJP. Se presumió una tasa real promedio anual de 4% a 5%, que guarda relación con los promedios históricos en los mercados desarrollados. El año pasado el sistema de AFJP obtuvo más de 25% anual, superando en más de 100% a la inflación. Esto no es un rendimiento normal proyectable, ni tampoco es de esperar una debacle como la ocurrida tras el default en 2002.

    Pero dada la rentabilidad de la jubilación privada la decisión pasa por un tema de edad, o sea, cuánto le falta a la persona para jubilarse.

    En este sentido entra en juego otra variable, de no menor impacto, como es la inflación. Porque si bien el régimen estatal promete pagar ese 1,5% del salario promedio de los últimos 10 años por cada año, y hoy parece ser más atractivo, no debe perderse de vista que el reparto no contempla ninguna indexación. Basta con mencionar que los ajustes en las jubilaciones estatales dependen no sólo de la situación fiscal, sino del humor del funcionario de turno y la apatía de los legisladores. Además, como ya señalara este diario, suena irónico que el gobierno incentive el traspaso al régimen estatal cuando año a año miles de jubilados y pensionados inician demandas judiciales en reclamo de actualización de los haberes.

    En cambio, en el sistema de AFJP la rentabilidad histórica de los activos financieros ha demostrado ganarle a la inflación.

    Entonces, una cosa es evaluar un sistema versus otro con o sin inflación. Con una inflación como la actual de 10% anual a largo plazo se evidencia el deterioro de las jubilaciones que promete el Estado versus las AFJP.

    Respecto al estado civil y al sexo, se sabe que la mujer por la mayor esperanza de vida recibirá en iguales condiciones que un varón menor jubilación y algo similar ocurre con las personas casadas.
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