Agencias critican el mercado aéreo local
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En el seno del gobierno nacional tampoco están todos alineados tras una posición unívoca: Alberto Fernández postularía una mayor dureza con los reclamos de pilotos y técnicos, mientras su par de Planificación, Julio De Vido, preconizaría una posición «amigable» con los sindicatos.
Obviamente, quien laude (si alguna vez se decide a hacerlo) debería ser la Presidente, que no habría ocultado su desagrado ante declaraciones como las de Pablo Biró -«número dos» de APLA-, quien calificó a Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual (principales accionistas de Aerolíneas) de «conquistadores y secuestradores».
Es un secreto a voces que los pilotos aspiran a reestatizar la compañía, algo que -según les dijo la Presidente a los empresarios, en su única reunión- no está en los planes del gobierno. Tampoco lo estaría encontrar un socio local privado para la línea de bandera, versión que circuló la semana última.
«Una cosa es entrar en YPF y otra muy distinta ser accionista de Aerolíneas», dijo una alta fuente del sector. «El petróleo es hoy un negocio espectacular, y Aerolíneas sigue en concurso preventivo, tiene déficit operativo y aún no logra resolver su conflicto sindical.» Son las mismas razones, en definitiva, por las cuales su salida a la Bolsa está suspendida «sine die».
Tampoco está definido cómo, cuándo y cuánto pagará el Estado por 15% de las acciones de Aerolíneas sobre las que tiene una opción de compra. Se habla incluso de que la empresa podría impugnar la nota presentada el 23 de noviembre por el director por el Estado Saúl Argañaraz haciendo uso de esa opción. Sucede que Argañaraz fue nombrado por De Vido, pero el titular de las acciones de la aérea en poder del Estado (5%) es el Ministerio de Economía a través de la Subsecretaría de Finanzas. Sería esta una carta que el grupo Marsans conserva en su mano para jugarla en algún momento que considere imprescindible.
Lo cierto es que lo que viene sucediendo desde hace algunos días demostraría que, si bien es cierto que a la flota de Aerolíneas le faltan más y mejores máquinas, sus problemas son básicamente sindicales: desde que los pilotos dejaron de «enfermarse», la aérea tuvo un registro de puntualidad de 80%.




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