11 de julio 2001 - 00:00

Ahora temen ataque desde el aire en cumbre del G-8

Roma (AFP, Reuters, EFE) - Al imponente dispositivo de seguridad que las autoridades italianas prepararon para, literalmente, «sitiar» la ciudad de Génova mientras se desarrolle la cumbre del G-8 entre el 20 y el 22 de julio, se sumó la instalación de una «pequeña unidad de misiles» tierra-aire para impedir eventuales ataques aéreos contra los responsables de la economía mundial.

«Es cierto que algunas veces la realidad supera a la imaginación», dijo el ministro de Defensa Antonio Martino, antes de precisar que esta medida fue decidida por el gobierno anterior. Aunque «la idea de que un avión, armado con posibilidad de amenazar la seguridad en Génova, pueda llegar y deba ser derribado, parece bastante lejana», el ministro señaló que es mejor sufrir la ironía por exceso de precaución que la condena por no haber previsto acontecimientos catastróficos».

Además de la unidad de misiles, las autoridades montaron una amplia operación de seguridad para evitar cualquier tipo de incidente mientras se desarrolle la cumbre de jefes de Estado y de gobierno del grupo de las siete principales economías del mundo y Rusia. Unos 18.000 hombres, entre policías, carabineros y militares, apoyados por francotiradores, vehículos blindados y un equipo de desmantelamiento de bombas, protegerán la ciudad, donde se calcula que unas 100.000 personas planean manifestarse contra la globalización.

• Problema serio

La acción de los grupos «globalifóbicos», que desde 1999 organizan violentas protestas en toda reunión de carácter internacional como las de la OMC o el FMI, se ha convertido en un serio problema para los países organizadores de eventos. Por eso, el acceso al viejo puerto, centro neurálgico de Génova, estará limitado a partir del lunes 16, y la «zona roja», que engloba el Palacio Ducal (cita de la cumbre), estará prohibido a cualquier persona ajena a la reunión a partir del 18.

Asimismo, la municipalidad empezó hace ya una semana a identificar escuelas, gimnasios, jardines y áreas deportivas dónde podrán alojarse los militantes antimundialización. En tanto, los códigos indescifrables de estos grupos, escritos con pintura fluorescente sobre las alcantarillas del centro de la ciudad, han alimentado los rumores sobre un corte del suministro de gas.

Con todos los recaudos que, desde hace meses, diseña el gobierno italiano para evitar los millonarios daños que dejaron las megaprotestas de Seattle, Praga y más recientemente Gotemburgo -sede de una cumbre de la Unión Europea-, la cita de Génova pondrá a prueba la capacidad de los Estados para defenderse de los «globalifóbicos», cada vez más violentos.

En el mismo sentido, la Policía Metropolitana de Washington, que espera las manifestaciones más grandes habidas en la capital desde la Guerra de Vietnam durante la reunión en setiembre del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, ya inició el reclutamiento de miles de agentes de otras ciudades, principalmente de Nueva York.

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