El Banco Central ya financió al Tesoro en $ 2.200 millones en lo que va del año. La cifra más que duplica los $ 1.000 millones permitidos en el programa monetario, aunque la cuestión tiene atenuantes: una parte de la financiación se efectuó a través de «adelantos al Tesoro» y otra parte como «anticipo de las utilidades» que obtendrá en el período el BCRA.
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Estos $ 2.200 millones tuvieron dos destinos principales: en primer lugar, se destinó a financiar el rojo fiscal que sigue teniendo el gobierno. Pero una parte se utilizó, en realidad, para pagar vencimientos de deuda con los organismos internacionales.
El efecto de expansión monetaria fue, por lo tanto, parcial y rondaría entre $ 1.000 y $ 1.200 millones en lo que va de 2002.
El Central endureció su postura hace diez días, al resolver que no seguirá girando anticipos de utilidades al Tesoro, simplemente porque no está claro a cuánto ascenderán esas ganancias. A principios de octubre, el BCRA giró los últimos $ 360 millones por el concepto de anticipo de Ganancias.
De todas formas, todavía queda algún margen para seguir financiando al gobierno, por unos $ 300 millones, vía «adelantos transitorios al Tesoro».
La discusión sobre la monetización del déficit fiscal pasó ahora al centro de la escena. En primer lugar, no está claro aún cómo hará Economía para cubrir el déficit de $ 1.200 millones que se acumularía en el último trimestre del año.
Además, tanto el FMI como la misión del Tesoro estadounidense que acaba de dejar el país establecieron como un tema prioritario que el Central deje de asistir completamente al Estado. Se trata, según esta visión, de un punto clave para conseguir una posición verdaderamente independiente.
Para el Ministerio de Economía no hay muchas fuentes alternativas para conseguir financiamiento. El mercado de capitales está completamente cerrado y los organismos no están dispuestos a prestar fondos frescos para financiar el déficit nacional. Por lo tanto, una de las pocas ventanas abiertas es la del Central o la emisión de cuasi monedas. Obviamente, también existen mecanismos menos transparentes, como la financiación a través de dinero que el Banco Nación puede tomar en el Central. Justamente, la entidad pública captó en los últimos tres meses $ 350 millones de las AFJP, pagando altas tasas de interés. Se estima que parte de ese dinero tuvo como destino, finalmente, darles un poco de aire a las necesidades financieras del gobierno.
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