El gobierno se mantuvo ayer en silencio en el primer día del nuevo paro del campo. Salvo por el desafío de Cristina de Kirchner al proclamar que «tiene aguante» para resistir la protesta, el resto del elenco kirchnerista se recluyó a hacer un control de los daños que deberá enfrentar el gobierno en los próximos días.
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Esta vez el cálculo preocupa tanto por lo financiero como lo político. El hastío de los productores terminó destilando una forma de protesta que se había iniciado antes de la declaración del miércoles pasado y que será mas dañina para el gobierno que la falta de carne en los supermercados que se vivió en la primera protesta hace 40 días: el boicot a la venta de granos y la negativa a sembrar trigo.
Ayer, por primera vez buena parte del kirchnerismo entendió que el gobierno es el principal socio en las ganancias del campo. Otros sectores del oficialismo habían venido resistiendo el rechazo del gobierno a mantener una negociación seria con los productores, pero siempre protestando en la intimidad, más cuando el ideólogo de la ruptura era el propio Néstor Kirchner.
Construcción
Por eso los análisis internos pasaron por los números. En la Casa Rosada todos escucharon cuando Eduardo Buzzi anunció que muchos de los edificios a construirse en Pergamino serían cancelados por la merma en los ingresos por soja.
Esa zona, como Rosario, fue la destinataria de mucho oro verde transformado en ladrillos que los productores compraban.
De hecho la costanera rosarina colaboró para mantener alto el índice de crecimiento de la construcción con torres que opacan algunos emprendimientos porteños.
Otro dato que preocupa al gobierno es la caída en la venta de insumos y maquinarias que, aunque el INDEC la sitúe en alza, puede terminar 2008 con el primer declive en años después de haber marcado récords.
Cristina de Kirchner dijo ayer que puede aguantar, Alfredo de Angeli le retrucó lo mismo. Pero en el Ministerio de Economía ya se hacen números para saber cómo aguantará el mercado de cambios la falta de los u$s 80 millones diarios que se liquidan por embarques de exportaciones de soja que ahora están frenados.
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