Las empresas alimentarias aceptaron «cooperar» con la intención oficial de reducir los precios de una serie de productos que forman parte de la canasta básica. El acuerdo, que comenzó a forjarse el lunes por la noche, fue rubricado ayer por Alberto Alvarez Gaiani, presidente de COPAL (la cámara que agrupa al sector agroindustrial); y la ministra de Economía, Felisa Miceli.
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Ayer por la mañana, un grupo de dirigentes de COPAL fue recibido por Néstor Kirchner en su despacho, al que los empresarios concurrieron con el texto del «paper» que habían redactado la noche anterior juntocon varios funcionarios del gobierno.
El acuerdo básicamente prevé que los fabricantes de alimentos asumirán parte de la rebaja de 15% acordada la semana pasada con los supermercadistas sobre esos productos, pero aclarando que cada empresa hará sus propios cálculos dado que la alimentaria es una industria con márgenes muy diversos.
Lo que se viene entonces es una ardua negociación entre fabricantes y minoristas, en la que cada sector intentará ceder lo menos posible. «Hay sectores que trabajan con márgenes muy chicos, como el aceite, a los que se les complicará participar en la reducción», admitió a este diario Alvarez Gaiani. Lo que el dirigente no dice es que dos empresas (Molinos, General Deheza) tienen cerca de 80% de ese mercado, y si una hace una rebaja más fuerte, la otra no tendrá más remedio que adherir en términos similares.
Los empresarios lograron la promesa presidencial de que se actuará sobre los proveedores del sector que tienen posiciones «cuasi monopólicas» (como las definieron los dirigentes de COPAL) tales como los fabricantes de aluminio, hojalata, vidrio y derivados de petroquímicos.
El argumento es que, dado que esos productos son « commodities» con valores internacionales, muchos de ellos incrementaron sus precios muy por encima de los índices inflacionarios, y deberían ser parte del esfuerzo que se le pide al resto de esa cadena comercial. Kirchner se comprometió a estudiar el caso y le pidió a Miceli que tomara nota del reclamo.
Para llegar a este punto, el primerencuentro fue en la oficina que tiene Miceli en el quinto piso del Palacio de Hacienda, al que concurrieron Alvarez Gaiani, David Lee (embotelladores de Coca-Cola), Juan Manuel Forn (Molinos), Enrique García Mansilla (Quilmes), Roberto Domenech (avícolas) y Guillermo Padilla (pymes). Por el lado del gobierno, además de la ministra, se sentaron el viceministro Oscar Tangelson y el secretario de Coordinación, Lisandro Salas. Los empresarios habían llevado un texto que se aprobó casi sin cambios, salvo algunas modificaciones formales.
Allí se establece que «las cadenas de supermercados acordarán con un productor de alimentos o bebidas en cada categoría cuál es el producto específico sobre el que se aplicará la rebaja de precio nominal de 15% al público. Dichos productos serán los mismos para todas las cadenas de supermercados». El texto agrega que «una vez alcanzado un acuerdo en una categoría con un productor, podrán ingresar voluntariamente otros».
En otras palabras, será tarea de los supermercadistas buscar al productor dispuesto a compartir la rebaja de 15%, y éste decidirá qué parte absorbe de esa reducción. También se admiten «voluntarios» para ingresar a este régimen: o sea, si los híper comparten la rebaja con Pepsi, Coca-Cola podría pedir que uno de sus productos también aparezca entre los rebajados como para no perder participación de mercado a manos de su competidor.
Finaliza diciendo que «en caso de generarse alguna situación de crecimiento de la demanda y dado que varias industrias operan al límite de su capacidad, los productores acordarán con las cadenas el reemplazo del producto afectado».
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