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20 de octubre 2006 - 00:00

Alimentos: la semana próxima revisan precios

No será fácil para el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, renovar todos los acuerdos de precios que vencen en las próximas semanas. Por lo menos el de los alimentos, que es el más importante. Es lo que trascendió de la cumbre de la UIA en Córdoba: si hay alzas salariales, es aún menos probable que se mantengan los precios actuales. Ya estaría decidido que el gobierno avalaría subas de 12% en 2007 en las negociaciones con sindicatos. Por eso, las complicaciones que se vislumbran. La semana próxima Moreno avanzará con los primeros contactos con empresarios del sector, aunque aquí no podrá utilizarse la Ley de Abastecimiento.

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Alberto Alvarez Gaiani
El tema de los controles de precios, desde ya, ocupó el centro de las preocupaciones de los empresarios reunidos en Córdoba, dejando de lado de alguna manera lo sucedido con Hugo Moyano en San Vicente, a quien muchos daban por desplazado. «Me parece que el gobierno le soltó la mano», era la frase más escuchada ayer en los pasillos del Sheraton de esta ciudad. Es que la semana próxima está previsto que las empresas alimentarias comiencen a desfilar por el despacho del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para explicar sus estructuras de costos y justificar algún posible retoque de valores de venta. Así, Alberto Alvarez Gaiani, presidente de la COPAL (la cámara que agrupa a las empresas alimentarias), afirmó ayer: «Ni pensamos en hablar de aumentos de salarios ante un posible acuerdo de precios por un año».

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  • Consultas

  • En línea con lo que diría un rato después Héctor Méndez, titular de la UIA, el dirigente aseguró que «con precios congelados, no se pueden tocar los sueldos». La afirmación de Alvarez Gaiani fue corroborada por otros representantes de la industria, que confirmaron que la semana próxima comenzará la ronda de «consultas» que mantendrá Moreno con las alimentarias. «Larga con las empresas de bebidas sin alcohol, aguas minerales y cervezas.
    A partir del 26, según sabemos, será el turno de las elaboradoras de alimentos, pero aún no se sabe el cronograma de audiencias.»

  • Distintas realidades

  • Alvarez Gaiani dijo también: «Ahora es el turno de la negociación por empresa; nuestra industria tiene 32 cámaras sectoriales, con realidades muy diferentes. Hay quienes dependen de los commodities como materia prima y otros que no; hay quienes tienen altos costos laborales y otros en los que el peso de la masa salarial es menor... En fin; cada una deberá explicar su caso en particular, su estructura de costos. En el caso de los supermercados, se habló de márgenes de rentabilidad, no de precios».

    El dirigente empresario aprovechó para recordar: «Le pedimos a Moreno que excluya las comidas fuera del hogar del índice de precios de la alimentación. Lo mismo que con las frutas y hortalizas, es un rubro sobre el que no tenemos ninguna influencia los industriales y hace aumentar de manera artificial nuestro peso en el índice de precios».

    En el IPC, los alimentos «pesan» 32 puntos porcentuales, de los cuales casi 6 puntos corresponden a «comidas fuera del hogar». La pretensión de COPAL es que se los trate por fuera del índice alimentario. «Moreno nos dio la razón, pero nos dijo que él no maneja el INDEC y nos sugirió que hablemos con (el viceministro Oscar) Tangelson. Estamos en eso...»

  • Chocolatines

    Otro empresario del sector, que pidió reserva de identidad, dijo frente a un pocillo de café: «A Moreno vamos a decirle que nosotros no vendemos al por menor y que nuestros productos se venden en 200.000 puntos de venta en todo el país. Es imposible pensar que el quiosquero de un shopping de Recoleta cobre un chocolatín lo mismo que un quiosco en una calle perdida de una localidad del interior del país: los costos son diferentes; no hay ninguna chance de que haya un precio fijo y uniforme para todo el país.

    La jornada había comenzado con un verdadero fiasco. El ministro de Educación, Daniel Filmus, había optado por eludir el viaje a Córdoba por temor a que un sector de docentes locales en conflicto le hicieran un «escrache» frente al hotel. Optó entonces por la vía de la teleconferencia, que se convirtió en un chiste involuntario: el funcionario hacía gala de haber propiciado el mayor retorno de científicos de la historia argentina (citando como fuente a «Clarín Revista»), de los numerosos premios Nobel de la Argentina y de los avances en tecnología del país, pero en buena parte de su exposición su imagen desapareció de las pantallas. Hacia el final, y dado que también se cortó el audio, los organizadores optaron por dar por finalizado el panel. De todos modos, Filmus había logrado su objetivo: hacerse ver por los empresarios y eludir la ira de los maestros cordobeses.
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