Ultima rueda. Ultima oportunidad para modificar parcialmente un resultado mensual, que tenía el signo puesto desde muchas ruedas antes. Quedaba por verse si el saldo adverso iría a ampliarse, en tal caso yendo más allá de un cinco, seis por ciento, o si encontraría el mercado una fórmula para hacerlo menos gravoso para las carteras. La relación de indicadores mostró que se pudo hallar el paliativo, en lo que hace a un Merval produciendo un rebote, pero con tal precariedad de andamiaje que lo hace estar flameando sobre bases endebles. En definitiva, el resultado del día vio al índice clausurando en 1.554 puntos, después de haber partido de los mínimos de 1.533 anteriores. Y ello reportó 1,4% de mejoría en la nómina ponderada -aunque el Burcap sólo trepó a menos de la mitad, con 0,7%- un retoque que suavizó el total de noviembre.
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El de Buenos Aires resultó el único recinto, entre los tres referentes habituales, en originar negativos en el mes. Con el Dow Jones en 3,8% a favor y el Bovespa en un buen recorrido de casi 6% arriba, el Merval decayó con 3,4%. La sensación de que «la sacamos barata» es lo que privaba entre los inversores después del cierre global. Resultó un período decididamente complicado, sin base de negociación suficiente y señales adversas del contexto. La última fecha propuso el rebote, previsible, aunque solamente apoyado en $ 70 millones de efectivo. Rueda forzada, con ausencia vendedora, como para salvar la imagen.
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