La cifra difundida a través de agencias de noticias hablaba de miles de millones de dólares, sin embargo, poco después fuentes de la empresa confirmaron que la inversión consiste en U$$ 4 millones.
La inversión de Ambev, al parecer fue promovida por el propio gobierno brasileño y tendría como objetivo compensar la decisión de la empresa de desactivar la fábrica de cerveza Norteña en el departamento de Paysandú. Los términos del acuerdo estarían incluidos en una carta que la compañía le entregó al gobierno y que se habría filtrado a la prensa.
Según la versión del diario financiero, las protestas de políticos y sindicalistas uruguayos por el cierre de Norteña llegaron hasta la Presidencia brasileña, que decidió intervenir y pedir a la Ambev una solución para el conflicto. Con la inversión, la cervecera brasileña pretende aumentar su producción de malta en Uruguay y exportar el producto a Brasil, que lo adquiere actualmente en Europa.
"Estamos felices porque la solución es un buen negocio para la compañía y atiende los intereses de los dos países", aseguró a Valor el director de relaciones corporativas de Ambev, Milton Seligman. "No le hicimos un favor al Gobierno ni recibimos ningún favor. Buscamos una forma de atender los intereses de los inversores y del país", agregó Seligman al negar que la decisión haya sido una respuesta a las peticiones hechas por Marco Aurelio García, el asesor para asuntos internacionales del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
Esta tarde habrá una reunión en el Ministerio de Industria entre el sindicato de Norteña y las autoridades ministeriales en la que el gobierno pretende que los trabajadores cambien su posición respecto a la propuesta de Ambev. La compañía propuso prejubilar a 26 de los 90 funcionarios y afectar a otros 38 al sector de maltería. La fórmula incluía envíos rotativos al seguro de paro y reducción horaria.
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