Hoy se reúnen los acreedores y amenazarán con más juicios al país. En Italia ya dicen que nadie aceptará. Podría demorarse más todo el proceso. Habría que pagarle al Fondo otros u$s 912 millones por retrasar acuerdo. Los mercados, ahora, más cautelosos.
Las asociaciones de bonistas tanto de la Argentina como del exterior saldrán desde hoy a rechazar la oferta de reestructuración de la deuda y reclamarán una vez más que el gobierno negocie «de buena fe» con los acreedores.
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Fuentes del Comité Global, que reúne a las principales asociaciones de acreedores argentinos en el exterior, adelantaron que hoy habrá una serie de conversaciones y encuentros para evaluar los pasos a seguir. Además de la opinión crítica sobre la oferta, también especularían acerca de la mejor manera de trabar la operación.
Una posibilidad es hacerlo directamente con juicios en los que se buscaría embargar bienes del Estado, lo cual hasta ahora ha tenido poco resultado. Más chance tiene la alternativa de presentar recursos para trabar la oferta, tal como se hizo con la provincia de Mendoza en los días previos al cierre de su renegociación.
Las decisiones sobre los pasos futuros las tomarán conjuntamente el estadounidense Hans Humes y el italiano Nicola Stock, copresidentes del Global Committee of Argentine Bondholders (GCAB). Obviamente sus posiciones son «no vinculantes» para los inversores que estén dentro de esta institución. Pero sin duda que tienen un fuerte peso en los bonistas alrededor del mundo. La posición del GCAB es conocida: antes que nada piden que el gobierno se siente a negociar con los acreedores, es decir que mantenga una actitud de «buena fe». Para el ministro de Economía, Roberto Lavagna, esto ha sido cumplido con creces. Los bonistas extranjeros piensan lo contrario. Por supuesto, también reclaman mejores condiciones en la oferta y que no se apliquen quitas nominales en los títulos.
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