3 de diciembre 2000 - 00:00

Análisis sobre la convertibilidad

La Fundación Capital considera que la mejor opción frente a la convertibilidad con el dólar hubiera sido una canasta de monedas, aunque manteniendo absoluto respaldo del peso argentino con reservas internacionales.

Según la entidad, este régimen garantizaría la neutralidad comercial, restringiría el ingreso de capitales golondrina y en el ámbito del Mercosur posibilitaría la convergencia cambiaria entre Brasil y la Argentina.

De todas formas, advierte que el plan de convertibilidad no correrá ningún riesgo durante el próximo año, aunque señala que un sistema de tipo de cambio fijo es inconsistente con una deuda pública creciente, lo cual impide realizar pronósticos a más largo plazo
.

El informe señala que si se hubiese adoptado desde el año 1996 un esquema de canasta de monedas, compuesta por 60% en dólares, 27% en euros y 13% en yenes, la paridad hoy sería de 1,13 peso por dólar.

Inoportuno

Sin embargo, estima que «la aplicación de un régimen de cesta de monedas desde ahora resultaría sumamente inoportuna, dada la evolución última de las paridades dólar/yen y dólar/ euro, habida cuenta de la fuerte depreciación del euro desde hace 2 años», y agrega que «la alteración de la Ley de Convertibilidad agravaría aun más el actual deteriorado estado de expectativas».

Por otra parte, asevera que una devaluación «es impensable ya que, además de la inexistencia de antecedentes regionales, las pérdidas patrimoniales que generaría más el surgimiento inflacionario pesan más que la probable mejora en los precios relativos».

En tal sentido, la entidad que preside el economista Martín Redrado estima que una devaluación, por presión del mercado, es «un escenario de muy baja probabilidad».

En cuanto a una eventual dolarización consigna que «
provocaría una disminución de los ingresos presupuestarios cercanos a los mil millones de dó-lares anuales y enfrentaría aun más a los principales países de la región».

Respecto de una eventual dolarización y devaluación en conjunto, entiende que «
reduciría hacia el futuro la posibilidad de recuperar grados de libertad en materia de políticas cambiaria y monetaria».

Opina, asimismo, que «
tampoco existe lugar para una fuga de depósitos ya que la liquidez excedente de los bancos triplica la demanda potencial de colocaciones, si se simula la reiteración del tequila».

Acerca de las medidas positivas que implementó el gobierno, la Fundación subraya el Pacto Fiscal acordado con las provincias, la desregulación de las obras sociales, la privatización del cobro de impuestos y las reformas introducidas en la ANSeS, las AFJP y el PAMI.

Como contrapartida, cuestiona el relajamiento fiscal que prevé la Ley de Presupuesto y la «imprevisibilidad impositiva» a través de la creación de nuevos tributos. Por último, la Fundación pronostica que el nivel del riesgo-país rondará los 700 puntos básicos en 2001, es decir 150 menos que los de este año y proyectó una tasa de crecimiento de 1,5 por ciento.

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