Analistas hablan de más retenciones
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El informe resultó ser la sorpresa más importante del día, de la semana y del año. Nunca el USDA se mostró tan poco conservador en un informe de casi inicio de campaña. La estimación mostró un recorte descomunal en la proyección de producción de los Estados Unidos -de 9% menos que el mes pasado para maíz y de 8% menos para soja- algo casi inédito. La audacia del Departamento permite ahora fijar un nuevo piso para los precios agrícolas de ésta y de la próxima campaña en la Argentina. De acá a fin de año va a pesar lo que pase con el clima de ahora en más en los Estados Unidos. Los próximos 20 días son cruciales para la soja (del mismo modo que lo es el mes de julio para el maíz), con lo cual, una vez superado este informe, la máxima atención se centrará de nuevo en el informe de 6/10 días y en el informe semanal de estado de los cultivos. Hay que tener en cuenta que las cifras de producción de soja y de maíz en los Estados Unidos reveladas son con la situación al 1 de agosto pasado, con lo cual hubo dos informes posteriores semanales de estado de cultivos que empeoraron la situación. Aunque sea «plata fácil» para el gobierno no creo que apliquen más retenciones al sector agrícola.
Entiendo que la mejora en la rentabilidad del campo, como consecuencia de la fuerte suba experimentada por los precios internacionales, y por la depreciación de nuestra moneda es un dato innegable. En función de ello y de la poca trascendencia que se le está otorgando desde el ámbito nacional a una política de promoción de la actividad, no debe descartarse una suba en el nivel de las retenciones a las exportaciones. Es posible que así sea a pesar de la baja esperada en la producción de trigo y de maíz que le significará al país una pérdida no menor a los 500 millones de dólares por las menores disponibilidades exportables de estos granos. Ante esta circunstancia, y dado que aún queda mucha mercadería por vender de la cosecha 2001/'02, en particular soja, el productor debiera aprovechar la actual coyuntura, en donde se conjuga la suba de los precios internacionales y cierta estabilidad de nuestro tipo de cambio para vender su grano y transformarlo en insumos y/o «moneda fuerte».
Creo que las nuevas cifras del USDA son bastante impresionantes, especialmente en maíz y trigo. En el primer caso los stocks finales mundiales proyectados serían los más bajos desde la campaña 1983/'84 y caen algo más de 80 millones de toneladas con respecto al máximo de los últimos diez años que fue en la 1999/'00. En el caso del trigo los stocks mundiales finales resultarían sólo 2 millones de toneladas más altos que los de la campaña 1995/'96 cuando tuvimos muy buenos precios de trigo. En soja todavía todo es un poco prematuro, ya que el clima de agosto en los Estados Unidos sigue siendo importante en términos de potencial de rinde. Estas estimaciones fueron hechas en base a la situación de cultivos al 31/07 cuando el grado de desarrollo de los cultivos no permite gene-rar datos muy precisos de donde las sucesivas estimaciones, la de setiembre y octubre también van a ser importantes. Además hay que tener en cuenta que la Argentina todavía tiene stocks importantes de la actual cosecha, y que lo esperable es que aumente fuerte la producción de Sudamérica en esta próxima campaña. Por todo esto por el momento veo más consolidado a los cereales en términos de precio que a la soja en donde las estimaciones todavía pueden cambiar. En cuanto al tema retenciones por el momento, lo único importante desde el punto de vista fiscal es que si se consolida el actual nivel de precios queda claro que el gobierno termina recaudando más de lo que esperaba al momento de fijarlas. Por otro lado, estamos en medio de un mercado muy volátil, con lo cual no es la primera vez que tanto el gobierno como los dirigentes agropecuarios se equivocan al pensar de que los mercados no pueden volver a bajar, aun cuando no sea a los mínimos de principios de año.



