La pérdida de dos millones de toneladas de la próxima cosecha triguera, un número indeterminado de animales muertos y el previsible atraso del futuro ciclo de producción ganadera son los principales daños causados hasta el momento por la prolongada sequía que afecta las provincias del centro y norte del país.
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«Estamos en constante comunicación con los gobiernos provinciales para evaluar los daños que la sequía está provocando en la producción agropecuaria a nivel nacional a fin de cuantificar las cifras de la emergencia», señaló el secretario de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos, Miguel Campos.
«Vamos a atender las necesidades con los fondos de emergencia, pero la situación demuestra, una vez más, la necesidad de hacer diagnósticos precisos de riesgo, créditos y seguro agropecuario para hacer un uso adecuado de los recursos», dijo el funcionario. Las áreas más afectadas son «el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, el sur de Córdoba y Santa Fe, y el área productiva de La Pampa, pero también tenemos información de Salta, La Rioja, Río Negro, San Juan y Mendoza», enumeró el secretario, quien olvidó mencionar Entre Ríos y Corrientes, donde la mortandad de animales ya golpeó fuertemente a los ganaderos de la región.
•Análisis
La situación de las provincias fue analizada durante la reunión de la Comisión Nacional de Emergencia Agropecuaria en la que se repasaron los datos correspondientes al estado de los cultivos y daños estimados de las distintas localidades. «La sequía ya provocó la pérdida de dos millones de toneladas de trigo de la próxima cosecha por un monto estimado de 240 millones de dólares y la mayoría en esta región del sur bonaerense, donde, a esta altura del año, se acumula un atraso de 250 milímetros de lluvia», señaló al término del encuentro el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), Mario Llambías.
«Por su intensidad y los daños que está causando esta sequía sólo se compara con la de 1962», puntualizó el dirigente, quien aseguró además que «las pérdidas mayores se verán en el futuro porque ya se sacó mucha hacienda de la zona, pero las que quedan, sin agua ni alimentación tendrán bajo índice de preñez con lo cual se despoblará la región de cría».
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