«El precio final de la transacción no será inferior a los u$s 40 millones ni superior a los u$s 50 millones; dependerá de la valuación de los bienes adquiridos que surja del due dilligence.» El director del grupo Galicia, Eduardo Arrobas, aclaró ayer en conferencia de prensa cuánto pagarán por las 22 sucursales y cuatro «minisucursales» instaladas en otras tantas empresas que le compraron a ABN AMRO, entidad que decidió salir del negocio minorista en la Argentina.
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El precio se abonará 90% al contado y el restante 10% a través de la distribución de productos financieros de banca privada del ABN AMRO que hará el Galicia, según convinieron compradora y vendedora. Así se anunció ayer en conferencia de prensa conjunta.
Por su parte José Fernández, de la entidad holandesa, dijo que la determinación a escala global fue tomada hace un par de años. «Salimos de todos los mercados en los que no podemos estar dentro de los cinco primeros puestos en un lapso de cuatro años; eso se cumple en Holanda, en el medio oeste de Estados Unidos y en Brasil, pero no iba a suceder aquí.» El ABN AMRO estaba presente en el país desde 1914, con el nombre Banco Holandés Unido.
Autorizaciones
El traspaso de las sucursales dependerá de las autorizaciones del Banco Central y de la Secretaría de Defensa de la Competencia, trámite que insumiría unos 90 días. En el ínterin, según Guillermo Laje -del Galicia-, se instrumentará «un programa de retención y fidelización de los clientes», que en número de 55.000 pasarán del ABN al banco que preside Eduardo Escasany. El número total de cuentas transferidas se acerca a 200.000, porque -según Gullermo Drucaroff, del ABN-«el promedio es de más de tres cuentas por cliente».
La venta es una excepción en la tendencia que viene verificándose en la última década, cuando bancos internacionales adquirieron entidades argentinas. En este caso es al revés, «pero no creemos que a los clientes del ABN les preocupe porque nuestra solidez y respaldo técnico son tan buenos como los de las entidades extranjeras», asegura Arrobas.
Tarjeta
La otra curiosidad es que el ABN emite MasterCard; como es público, el Galicia entró en conflicto hace más de un año con Argencard -la licenciataria de Master-y dejó de vender ese plástico. «Si llegamos a un acuerdo con Argencard no habrá problemas para que los clientes conserven su tarjeta; no queremos sacarles nada a quienes se incorporan a nuestra entidad, sino todo lo contrario», dijo Laje.
El ABN conservará sus operaciones de manejo de activos, mercado de capitales, banca privada offshore y «market making» para los bonos que emite el Estado argentino. «También nos quedamos con los fondos de inversión Rembrandt, que serán distribuidos por el Galicia», aseguró Drucaroff.
Según los cuatro ejecutivos, la transacción se decidió en apenas tres semanas, luego de que los holandeses acercaran al Galicia el prospecto de la venta de su unidad de negocios minorista (la «brochure» fue entregada a otras dos entidades, que no fueron identificadas). «La operación se cerró en ese lapso, lo que nos permitió mantener la confidencialidad hasta último momento», dijo Arrobas. «No hubo brokers que intervinieran en la transacción», aclaró Fernández.
Continuidad
Laje aseguró que «al menos 80% de las sucursales adquiridas seguirá funcionando, salvo la de Córdoba, que está medianera de por medio con la nuestra. Ahí veremos cuál mantenemos abierta». Pero aclaró que «la totalidad del personal seguirá trabajando para el Galicia».
En cuanto a la base de clientes, Laje reveló que «el promedio de depósitos de los que adquirimos es de 25% más que los de nuestra propia base, pero es lógico: ellos tenían casi todo ABC 1, y nuestro padrón (con millones de cuentas) es mucho más amplio».
El ABN AMRO se quedará con 250 clientes «corporate», a quienes seguirán atendiendo desde su casa matriz. Por caso, toda la relación de las empresas que pagaban los salarios a través del banco holandés continuará con ellos, pero los empleados tendrán sus cuentas radicadas en el Galicia.
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