La sanción en el Senado ayer de la Ley de Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central es una apuesta del gobierno duhaldista y alfonsinista a más dirigismo. Un Parlamento que sigue en un nivel bajísimo de inteligencia se engolosinó en considerar un síntoma de soberanía que de nuevo el Banco Central pueda emitir moneda, algo que ha sido el cáncer del desastre económico por décadas de la Argentina. Del Parlamento no se puede esperar mucho, aunque se haya asegurado en la ley que cada tanto el Banco Central tenga que informarle de sus emisiones de moneda. Más importante para la seriedad en el manejo económico que el gobierno hoy no posee es haber tenido Eduardo Duhalde la sensatez de haber designado a un economista serio, con manejo racional en el Banco Central como Mario Blejer, quien se desempeñaba como vice de la institución.
El radical santiagueño José de Zavalía intentó despegarse del oficialismo de Baglini y se quejó porque su bloque no participó de las negociaciones por el proyecto. «Aquí no hay acuerdo o pacto entre las 2 fuerzas mayoritarios», se disculpó, sin que nadie lo hubiera interrogado al respecto.
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