Un dato no menor que incluía el prospecto para bonistas anticipado por este diario el viernes (y que se mantiene en el que se enviará hoy a EE.UU.) es el de la comisión que tendrán los bancos que consigan atraer a los tenedores de papeles en default. Se fijó en 0,03%, lo que, en definitiva, es un buen incentivo para que las entidades financieras salgan a convencer a los que están en duda de aceptar.
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Este elemento es visto como una jugada astuta de los bancos que asesoran al gobierno (Merrill Lynch, UBS y Barclays, en el ámbito internacional; y Galicia, Nación y BBVA Francés, localmente), aunque tenga su costo. De hecho, varias entidades que operan en la plaza local ya contactaron a clientes con tenencia de papeles en default informándolos sobre las bondades de adherir a la propuesta del gobierno. Si llega a lograrse idealmente 100% de respuesta positiva al canje, son u$s 30 millones los que se llevarán los bancos que hayan acercado las aceptaciones. En la Argentina, cualquier entidad financiera podrá participar del proceso, incluyendo a las sociedades de Bolsa. En el exterior, se estaba terminando de diseñar el esquema definitivo con las entidades financieras que participarían.
Entre los abogados que nuclean a los bonistas italianos, por ejemplo, había cierto temora que los bancos, fruto de estas comisiones que se pagarán, logren un «lavado de cerebro» entre los tenedores de papeles en default. Quienes presentaron demandas contra la Argentina, de todas maneras, ya no cuentan, porque la mayoría de ellos, en caso de renunciar a seguir adelante con los juicios y aceptar la oferta, debe pagarles a los abogados honorarios compensatorios.
• Presión
De todas formas, aun con esta jugada, no alcanzaría para garantizar una aceptación alta, sobre todo, en el exterior. El tiempo ahora empieza a jugar claramente en contra del gobierno. Con la demora que viene acarreando todo el proceso, la presión es para Roberto Lavagna, quien en enero debe en teoría sentarse a negociar con el Fondo Monetario cómo reflotar el acuerdo vigente con el organismo. Sin cerrar el tema deuda, debe seguir pagando con reservas al organismo.
Incluso mejorando la propuesta, el temor en el equipo económico pasa por eventuales fallos de la Justicia en EE.UU. que dificulten toda la operatoria. También, por trabas burocráticas en Italia y en otras plazas. La estrategia imperante hasta anoche en el equipo económico era eventualmente dejar abierta la oferta en esos países. El FMI perdonaría esta demora, siempre y cuando en EE.UU. se haya observado una aceptación masiva.
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