26 de abril 2004 - 00:00

Apuran desembolso de u$s 900 millones

Washington - El ministro Roberto Lavagna y el presidente del Banco Mundial (BM), James Wolfensohn, avanzaron ayer en la discusión para el desembolso de dos créditos por u$s 900 millones incluidos en el programa acordado la semana pasada.

Ambos funcionarios se entrevistaron ayer en el marco de la asamblea anual conjunta de primavera (boreal) del Fondo Monetario y del BM, y continuaron las negociaciones para el desembolso de los créditos que forman parte del programa de financiamiento por u$s 5.000 millones hasta 2008, de los cuales ya fueron aprobados u$s 2.000 millones que estuvieron suspendidos mientras la Argentina no cerraba su segunda revisión con el FMI en marzo pasado.

Lo que analizaron ayer puntualmente fue el desembolso de un crédito por u$s 500 millones para fomentar el ambiente de negocios en la Argentina y otro por u$s 400 millones destinado a la inversión caminera dentro del plan de infraestructura vial. Además, repasaron la renegociación de los contratos de las empresas de servicios públicos y la situación de la crisis energética.

• Gas boliviano

Wolfensohn, al igual que la titular del FMI, Anne Krueger, consultó sobre el impacto que la escasez de gas tendrá en las proyecciones de crecimiento económico para este año y la posibilidad cierta de mantener la previsión de un incremento del PBI cercano a 6%. El funcionario del BM consultó sobre el acuerdo para la provisión de gas que se firmó el miércoles pasado con Bolivia y si este tratado de importación del combustible puede solucionar la demanda interna.

Wolfensohn avanzó, además, en las consecuencias que veía Lavagna en las restricciones para el envío de gas a Chile y las consecuencias que esto podría tener en las relaciones comerciales entre los dos países.

El presidente del BM había efectuado duras declaraciones en contra de la forma en que la Argentina negociaba la deuda en default con los acreedores. Wolfensohn opinó sobre la actitud del gobierno de Néstor Kirchner
«trae consecuencias que se mande al diablo al mundo». Denunció también que «una persona no puede no pagar sus créditos o su hipoteca y decir 'lo que yo quiero es educar a mis hijos'» y agregó que «todos quieren tener programas sociales. Como sucede con una persona, sería mucho mejor poder gastar el dinero en cosas que uno quiere e ignorar las obligaciones».

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