Argentina copia a Venezuela: son los países de la región que más gastan
A pesar de que la economía crece a 8%, hay varios rankings internacionales en los que el país se encuentra lejos de estar bien ubicado. El del Foro Económico Mundial, que se hace en Davos, Suiza, lo mostró en el puesto 69 en competitividad. Ayer se conoció otro que mide a los países que más aumentaron el gasto público en América latina. Y aquí pasó a ocupar los primeros lugares debajo únicamente de la Venezuela de Chávez. Son problemas a futuro que están ocultos hoy, simplemente porque el precio de los commodities es muy elevado y las tasas en Estados Unidos se encuentran inusualmente bajas. ¿Qué sería de Hugo Chávez, por ejemplo, si el precio internacional del petróleo cayera de los actuales u$s 59 a u$s 35? ¿Y si bajara fuerte la soja? No hay peligro igual de que esto cambie súbitamente en el corto plazo, pero sí conviene saber lo lejos que se está de hallarse preparado para una eventualidad de este tipo.
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Chile es el otro extremo. «Habiendo alcanzado un superávit fiscal récord en 2006 no dio el brazo a torcer» destaca el informe. «El gobierno de Bachelet se negó a elevar el gasto nominal por encima de 10% de los excedentes y a pesar de que los ingresos reales crecieron 23,1% en 2006, sólo aumentaron sus gastos reales en 6,9%» agrega. Como una gran excepción y para estimular la economía, planean este año que el gasto público en Chile crezca casi 9%. «Este tímido aumento refleja un compromiso fuerte de mantenerse en la línea del ahorro público», considera la consultora.
En cuanto a Brasil, ya comenzado el segundo mandato de Lula da Silva y tras el lanzamiento del Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC) en pos de llevar la economía brasileña a una senda de crecimiento sostenido de 5% anual, las señales oficiales apuntaron a sacrificar parte de la buena conducta fiscal que se mantuvo durante el primer gobierno. El plan pergeñado por Guido Mantega y Dilma Roussef, ministro de Hacienda y jefa de Gabinete respectivamente, enterró la era Antonio Palocci (el ex hombre fuerte del gobierno de Lula en el Ministerio de Hacienda) marcada por la continuidad de la política ortodoxa heredada de Fernando Henrique Cardoso, que se tradujo en el mantenimiento de altas tasas de interés para frenar el proceso inflacionario, incluso a costa de que el PBI apenas creciera por debajo de 2,5% anual.
Ahora Lula, coqueteando con las bases del partido oficial, PT, resignó puntos de la meta de superávit fiscal que llegó a más de 4,5% del PBI para reducirla a 3,5%. Cabe señalar que la presión impositiva es una de las más elevadas de la región, por lo que no hay mucho margen para sostener el superávit a menos que se ajusten los gastos.




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