26 de octubre 2007 - 00:00

"Argentina difícil: no hay estrategias a largo plazo"

Suyen Ferreyra, de la tecnológica EMC.
Suyen Ferreyra, de la tecnológica EMC.
Se hace difícil explicarles a los directivos norteamericanos cómo se trabaja acá», asegura Suyen Ferreyra, nueva directora de Cuentas Directas de EMC Argentina, la empresa tecnológica que facturó u$s 11.200 millones en 2006. Aunque «ya, tras ocho años en América latina, están acostumbrándose», agregó. La ejecutiva aseguró que ser mujer nunca le resultó una traba en su carrera laboral sino todo lo contrario.

Esto fue lo destacado del diálogo que mantuvo Ferreyra con Ambito Financiero:

Periodista: ¿Cuál es la visión que tiene una empresa americana como EMC en el clima de negocios actual?

Suyen Ferreyra: EMC está en el país desde 2000 y vivió todos los cambios que hubo a nivel económico, así que los vaivenes no la preocupan de más. En la crisis la empresa se focalizó más en la región y menos en la Argentina, donde sólo se hizo mantenimiento, como les pasó a todas las empresas extranjeras. Hoy se proyecta para el año un crecimiento de 30% en el país, aunque todavía no se llega a los niveles de 2000. Es que en los últimos años creció mucho la producción local; entonces hay más competencia en algunas áreas.

P.: ¿Aquí la legislación es beneficiosa para pymes y no para las grandes empresas?

S.F.: En algunos sectores puede ser. Por ejemplo para nosotros en software no hay forma de competir, por un tema de costos. Pero el mercado igualmente es diferente porque apuntamos a las grandes empresas a las que ofrecemos equipos críticos, para dar respuesta inmediata a caídas de sistemas.

P.: ¿No les convendría fabricar acá?

S.F.:
En eso EMC es muy conservadora. Fuera de Estados Unidos, sólo se fabrica en Irlanda. Es difícil para ellos trabajar en países como la Argentina porque los clientes no hacen estrategias a largo plazo. Se complica explicarles a los directivos norteamericanos cómo se trabaja acá. Pero ya, tras ocho años en América latina, están acostumbrándose.

P.: ¿Los precios son los mismos que en Estados Unidos o Europa?

S.F.: La lista de precios está conformada para el mercado europeo y norteamericano. Pero como en América latina no se puede competir con esos valores hay ciertos manejos de descuentos que pueden hacerse para determinadas cuentas. Igualmente éste es un producto de primera A, con lo cual es caro, aún sin estar lejos de la competencia.

P.: ¿Cómo llega una empresa con estructura así de rígida para confiar en usted para un cargo como éste?

S.F.: Por una historia de mucho trabajo. Yo vengo de una instrucción técnica. Llegué de Santiago del Estero a hacer un master a Buenos Aires y cuando comencé a trabajar pasé rápidamente a liderar proyectos. Lo mío era eso y no la parte técnica. Me tocó estar en el cambio de ENTel a Telecom, un momento realmente fascinante porque todo se modificó. Luego ya fui pasando al dirigir diferentes áreas de negocios.

P.: ¿Aun cuando se casó y tuvo hijos siguió trabajando?

S.F.:
Sí. Sólo en 2002 decidí tomarme un año de descanso porque tenía un trabajo regional muy intenso, con muchos viajes. Era un año malo para el país, pero debí hacerlo por una cuestión de equilibrio.

P.: Es decir que ser mujer no le impidió desarrollarse laboralmente.

S.F.: Diría que lo contrario, muchas veces me ayudó ser mujer. Existen algunos prejuicios, pero que hay que ir combatiendo. Cuando se tiene un objetivo se trabaja bien, sin distinción de género. Lo único es que hay siempre que ser consciente de nuestras limitaciones y potencialidades. Y hay que usarlas. Las capacidades no tienen género pero quizás las formas sí. Las mujeres somos ordenadas y minuciosas; los varones tienen un pragmatismo fantástico pero no son características excluyentes.

P.: ¿En la empresa hay política de cupo femenino?

S.F.: Creo que no (espero), porque hasta donde sé estuve como candidata para el puesto con dos hombres. Así que espero no haber conseguido el trabajo porque debía entrar una mujer.

P.: ¿Cómo se reparte el tiempo entre la familia y el trabajo?

S.F.: Esta es mi segunda etapa laboral. Yo me fui y decidí volver sabiendo que tenía marido, tres hijos, que soy deportista, canto, bailo, hago teatro, toco el piano, la guitarra. Pero siempre me falta el espacio laboral. Lo importante es no vivir en los extremos. No se puede dejar que a tu hijo lo críe una desconocida, pero también tenés que reconocerte a vos misma. Para todo hay un momento. El tema es que el momento de mayor productividad laboral es cuando se tiene entre 30 y 40 años, justo cuando las mujeres son madres. Si una se queda, es muy difícil después repuntar. Lo bueno es que las mujeres logramos condensar todo en 24 horas.

Entrevista de Florencia Lendoiro

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