El gobierno quiere avanzar sobre los efectos que provocan en la industria las devaluaciones dentro del Mercosur. No le dará el gusto a la UIA, que pidió salvaguardias contra Brasil, pero sí lanzará, sobre la mesa de negociaciones que se abren mañana en Paraguay, la posibilidad de aplicar aranceles temporales para proteger a sectores afectados por movimientos cambiarios. Así, el costo para importar productos, desde un país del bloque que devalúe su moneda, subiría hasta 22% durante 180 días.
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La idea será discutida técnicamente desde el martes y presentada oficialmente en la cumbre de jefes de Estado del 17 y 18 de junio en Asunción del Paraguay. Se basa en que los sectores productores de bienes que se ven afectados por las alteraciones cambiarias y monetarias Informate más
La aplicación de los aranceles automáticos sería una forma de
La propuesta se basa en que cada vez que haya alteraciones importantes en la relación cambiaria entre dos de los países miembros del bloque, por ejemplo luego de una megadevaluación como la que vivieron Brasil en el '98 y la Argentina a principios de 2002, automáticamente se identifique a los sectores que más se vean afectados en su competitividad. Para esto, un grupo de técnicos de las cancillerías y secretarías de Producción involucradas, aplicarían por un período determinado (no más de 180 días) un arancel que no podría superar al máximo de extrazona (fuera del Mercosur), que en estos momentos se ubica en 22%. La medida regiría sólo para ese sector y para las importaciones provenientes del país que devaluó su moneda, no para la relación comercial entre los otros tres.
Con esta propuesta queda además rechazada la posibilidad de recurrir a mecanismos de salvaguarda entre la Argentina y Brasil, una medida que quedará expresamente rechazada en la cumbre presidencial que Kirchner y Lula mantendrán el miércoles en la capital del país vecino. Según la visión que comparten tanto el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Argentina como la Secretaría de Industria, este mecanismo (que fue reclamado por la Unión Industrial Argentina la semana pasada), es muy burocrático y lento (requiere más de un año de negociaciones); y podría generar además represalias desde el resto de los miembros del Mercosur. Según esta visión, si por ejemplo la Argentina le aplica una salvaguarda a un producto importado desde Brasil, ese país podría recurrir a la misma medida para alguna exportación clave del país. Además también Uruguay y Paraguay aplicarían salvaguardas contra algunas exportaciones locales, amparadas por la decisión de la Argentina de activar estos mecanismos dentro del bloque.
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