4 de septiembre 2007 - 00:00

Argentinismo: no inauguran línea de subte por razones políticas

Las fotos prueban que lalínea «H» de subte estálista en su tramo Caseros-Once. Los porteños, que lapagaron, no pueden usarlaporque el secretario deTransporte, Ricardo Jaime,no firma el subsidiooperativo, el mismo queperciben las líneas decolectivos, trenes y el restode los subtes. Las obras seterminaron en juniopasado, pero el subte aúnno circula.
Las fotos prueban que la línea «H» de subte está lista en su tramo Caseros- Once. Los porteños, que la pagaron, no pueden usarla porque el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, no firma el subsidio operativo, el mismo que perciben las líneas de colectivos, trenes y el resto de los subtes. Las obras se terminaron en junio pasado, pero el subte aún no circula.
Un conflicto entre el Gobierno porteño y la Secretaría de Transporte de la Nación tiene paralizada una línea de subtes que debería ya estar funcionando hace cuatro meses. Se trata de la línea «H», que en su tramo Caseros-Once está terminada y con final de obra, tras una inversión que rondó los $ 200 millones. Sin embargo, a valores presentes, un kilómetro de subte (incluidos el prorrateo de la estación, señalización, sistemas, etc.) ronda los u$s 50 millones. Podría decirse entonces que hay una obra de u$s 150 millones sin usar en el difícil mercado del transporte de pasajeros.

Según fuentes contactadas por este diario, el conflicto se origina en que el secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, se negaría a firmar los documentos necesarios para conceder un subsidio por $ 25 millones anuales, indispensable para que la «H» funcione como sucede con las demás del sistema de subtes porteño, las líneas suburbanas de trenes y hasta las de colectivos. Esos documentos ya están redactados y sólo falta la firma del funcionario.

El tramo en cuestión ya tiene listas cinco estaciones (Caseros, Inclán, Humberto I, Venezuela, Once) y más de tres kilómetros de vías por debajo de las avenidas Pueyrredón y Jujuy, entre las avenidas Caseros y Rivadavia.

La obra también avanza hacia el norte, más precisamente hasta la que será la estación Corrientes (el túnel ya llega a la calle San Luis). El próximo tramo a construir será el que va de Caseros a Sáenz, en el barrio de Nueva Pompeya, o sea poco más de un kilómetro extra. Recién cuando se complete ese tramo se comenzaría con las obras entre Corrientes y Retiro, la otra terminal prevista para la línea más nueva de la ciudad.

  • Prioridad

  • Cabe recordar que el entonces jefe de Gobierno Aníbal Ibarra dispuso que se debe culminar el tramo sur de la línea (el que va de Corrientes a la avenida Sáenz) antes de arrancarcon el tramo norte, decisión cuestionada porque la masa crítica de pasajeros, sus necesidades de transporte y la ecuación económica indicaban claramente lo contrario.

    Desde ya, la difícil situación económica y financiera del estado porteño hace impensable que asuma «per se» el costo de hacer correr la línea «H», sumado al hecho de que se está a las puertas de un cambio de gobierno en la Ciudad.

    Fue justamente ésa la razón por la que la «H» no se inauguró antes: el gobierno nacional no quiso entregarle ese argumento electoral (como muchas otras obras, hoy paralizadas en toda la Capital) al jefe de Gobierno Jorge Telerman, con quien disputó a través de Daniel Filmus -y ganó- el derecho a perder por veinte puntos en el ballottage enfrentando a Mauricio Macri.

    Esta «visión» de la política haría que Jaime siga sin firmar el subsidio para la «H», lo que se traduce en la imposibilidad para los porteños de usar un medio de transporte que ellos mismos financiaron: toda la inversión salió de los impuestos recaudados entre los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires.

  • Control

    La demora, paralelamente, es una bendición no oculta para las empresas de colectivos que sirven el corredor Pueyrredón-Jujuy, que necesariamente verán caer el número de pasajeros transportados en cuanto funcione la línea «H».

    Jaime debe, además, designar a la CNRT (Comisión Nacional de Regulación del Transporte, dependencia de esa secretaría) como órgano de control de la flamante línea. A este órgano podría sumarse el Ente Regulador de Servicios Públicos del Gobierno porteño, casi como un gesto de cortesía de Jaime.

    «Cuando haya acuerdo entre Nación y Ciudad, la línea podría comenzar a funcionar dos meses más tarde de la firma; hay que hacer algunos ajustes finales y dotarla de material rodante; a la fecha ya hay cuatro formaciones 'abajo' -de las que dos ya están listas para caminar- pero obviamente hacen falta más», adelanta el informante.

    Esas formaciones serán provistas en una primera etapa por el Estado nacional, pero restándolas del material rodante que Metrovías hace circular en las demás líneas del sistema de subterráneos; sería justamente la empresa del Grupo Roggio la que operaría la «H» en forma provisoria, hasta tanto se decida si se llama a licitación para entregarla a otra empresa.

    Según el propio sitio Web de la SBASE (Subterráneos de Buenos Aires Sociedad del Estado), a junio último las obras presentaban avances de entre 98,1 y 99,69%; el total de metros cúbicos excavados ascendía a 381.400, el volumen de hormigón utilizado era de 107.300 m3, y el de acero, 6.684 toneladas. Sin embargo, «esos números son viejos: está todo terminado a 100%. Los decimales que faltaban completar correspondían a la 'limpieza general de las estaciones'», dice la fuente. Mientras, los porteños siguen esperando por una obra que pagaron pero no pueden usar. Un castigo al electorado capitalino por no acompañar al candidato del gobierno nacional.
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