Mientras el ministro de Salud, Héctor Lombardo, aseguró ayer que los problemas económicos que afronta la obra social de jubilados (PAMI) «están casi resueltos», pese a las numerosas denuncias sobre interrupciones de las prestaciones sanitarias, el propio interventor del PAMI, Raúl Pistorio, afirmó que «se está intentando una serie de artificios financieros» para conseguir un «desahogo en los últimos tres meses del año».
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«Puedo duplicar el empréstito para cancelar la deuda, porque, de esta manera, los intereses que están hoy en plaza son menores que los de octubre del '99. Con esto, podría conseguir un desahogo para esta desfinanciación que tengo para estos tres meses. Si bien la deuda la voy a seguir arrastrando, lo que me interesa es la coyuntura», confió el funcionario.
El PAMI tiene hoy una deuda de 650 millones de pesos con los proveedores, por lo cual la atención médica fue suspendida en siete provincias. Sin embargo, Pistorio reconoció que la deuda «es mucho más», ya que los 650 millones son sólo con los prestadores, y «también está la deuda financiera, que es de 500 millones, que viene de la época de Alderete». Se trata de una deuda contraída con el BM y otra serie de bancos que «nos están cobrando intereses casi de usura. Son préstamos con garantías de la recaudación y en dólares. Nosotros estamos queriendo cambiar las reglas de juego de este empréstito».
Conformación
Pistorio explicó la conformación de la deuda: de los 500 millones de la deuda financiera, «100 millones son de la actual gestión; y el resto, de la anterior, mientras que de los 650 millones, 350 son exigibles, y el resto se compone de todos los contratos que tenemos y que pagamos a 60 días». A esto se suma el agravante de la caída en la recaudación de setiembre, que muestra un retroceso de 28% en los fondos destinados a la seguridad social, lo que significó que el PAMI recibiera 40 millones menos de lo previsto.
«Para el presupuesto de 2002, he conversado con todas las bancadas, independientemente de los colores políticos, para ponerle un piso, una contención, una garantía presupuestaria que actualmente está expuesta exclusivamente al aporte de activos y pasivos», explicó.
Pistorio aclaró: «Lo que estamos necesitando es un piso que no varíe más de 5% mes contra mes, porque, si no, con una caída de 40 millones como la que se dio este mes, la situación se vuelve dramática, muy preocupante».
No obstante, pese a la declaración de emergencia en las provincias de Santa Fe y Córdoba, y a los recortes de servicio en Mendoza y Entre Ríos, Pistorio aseguró que los medicamentos y la atención médica de urgencia «está garantizada».
Por su parte, el presidente de la Confederación de Clínicas y Sanatorios de la Argentina (Confeclisa), Norberto Larroca, denunció que el PAMI «colapsó» y advirtió que el país «se está quedando sin red asistencial» porque los prestadores desde hace más de cuatro meses que no cobran.
Carencias
El delegado de la Central de Trabajadores Argentinos en el PAMI, Carlos Oviedo, precisó: «En la Capital Federal, tenemos entre 30 y 45 días de atraso en la atención de oftalmología para el tratamiento de cataratas». «No se están entregando camas ortopédicas, no hay sillas de rueda, se han reducido los subsidios para gente que no tiene donde vivir o que no le alcanza el dinero para comprar medicamentos para enfermedades muy graves», enumeró.
Los profesionales que integran el primer nivel de atención a jubilados y pensionados nacionales, más conocidos como «médicos de cabecera», decidieron cortar las prestaciones a los afiliados al distrito local del PAMI a partir de ayer.
La medida se suma a una decisión similar adoptada días atrás por los propietarios de clínicas y sanatorios agrupados en PRESAL, cuyo titular, Néstor Jaimovich, confirmó que el corte de servicios se mantendrá hasta obtener el pago de, por lo menos, un mes de la deuda que se remonta a mayo último.
El directivo reiteró, asimismo, que sólo se brinda atención a todas las emergencias, porque la suspensión abarca solamente a las prestaciones ambulatorias y programadas.
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