El intercambio comercial con Brasil en noviembre, pese a ser nuevamente negativo para la Argentina, trajo un dato alentador: las exportaciones de nuestro país crecieron más de 52% respecto de 2003. Alcanzaron el nivel más alto desde julio de 2001. En el resultado influyó la batería de medidas proteccionistas que encaró Roberto Lavagna bajo la presión de los industriales nucleados en la UIA. Así, el déficit comercial con Brasil se redujo a sólo 85 millones de dólares el mes pasado. Más allá que de las tensiones generadas durante la trifulca comercial por los electrodomésticos, surgieron algunos negocios sectoriales para balancear el comercio bilateral. La fuerte apreciación del real brasileño contra el peso explica gran parte del comportamiento de las ventas externas argentinas. Frente a este panorama, los industriales proteccionistas no tendrán demasiados argumentos para alardear de la avalancha brasileña y reclamar más restricciones.