Aumento a estatales
El aumento a empleados estatales ya es un hecho, aunque se busque reducir el impacto en el gasto. El gobierno analiza otorgar $ 250 más a quienes ganen por debajo de $ 1.500 mensuales. Así, el costo sería inferior a los $ 300 millones anuales. El fuerte superávit fiscal terminó tentando al gobierno a gastar más y subir salarios. Se pierde una oportunidad única para bajar impuestos y dar un verdadero impulso a la producción. Pero influyeron de nuevo las presiones sindicales. Quieren que la suba salarial se efectivice en mayo para suspender el paro convocado para el 28, que comprende a los 270.000 empleados que cobran del Estado nacional.
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Roberto Lavagna
Según las cifras iniciales que se manejaron, un aumento de $ 250 para todos los 270.000 estatales tendría un costo levemente superior a los $ 850 millones anual. En cambio, la contrapropuesta del gobierno tendría un costo que no llegaría a los $ 300 millones anuales.
La decisión de darles un aumento a los estatales ya está tomada y será la primera que se aplica desde la devaluación. Claro que se trata de un sector que tiene -en promedio-los mayores ingresos entre los trabajadores, con un promedio de casi $ 1.200 mensuales.
En la mesa de negociación que arranca el jueves se determinará cuál es el verdadero nivel salarial de los trabajadores estatales, que además del sueldo de bolsillo tienen ingresos adicionales que no están «blanqueados».
• Definición
Ocurre que la discusión sobre el salario estatal se da en el mismo momento en que también se está terminando de definir un aumento a los jubilados. Aquí estaría definido también optar por los aumentos en los haberes mínimos, una propuesta defendida por el ministro de Economía, Roberto Lavagna. No prosperaría, en cambio, la postura de Sergio Massa, titular de la Administración Nacional de Seguridad Social, que propone un aumento generalizado para los jubilados, pero subiendo menos la mínima, con lo cual se mantendría constante el costo fiscal. La apuesta, tanto con los haberes jubilatorios como con los sueldos estatales, es darles incremento a los más bajos. El objetivo -además de la cuestión vinculada a la «equidad social»- va en línea con la postura (muy discutible por cierto) que mantiene Lavagna desde que asumió su cargo: darles aumentos a los que menos tienen asegura que la totalidad de los fondos vuelven automáticamente a consumo, lo cual ayuda a sostener la recuperación de la economía.



