8 de septiembre 2014 - 10:08

Automotrices: el Gobierno seguirá diálogo con cada terminal por separado

La reunión se desarrolló en el Salón de las Mujeres del Bicentenario.
La reunión se desarrolló en el Salón de las Mujeres del Bicentenario.
La presidente Cristina de Kirchner y los empresarios de las principales automotrices que operan en el país acordaron extender hasta fin de año el plan de créditos Pro.Cre.Auto, y continuarán analizando en los próximos días la situación de cada terminal, por separado, en medio de las caídas de las ventas que enfrenta el sector.

La reunión que mantuvo la Cristina con las principales terminales automotrices del país finalizó, luego de casi tres horas a puertas cerradas, con el compromiso de continuar con encuentros por separado. "Como cada terminal tiene una problemática diferente se van a mantener reuniones por separado", aseguró una fuente oficial a ámbito.com, es decir el dialogo se mantendrá pero no en bloque.

El cónclave fue tenso y se percibe del Gobierno que está buscando evitar la unión de los sectores empresarios. Porque más allá que pueda haber "realidades diferentes" lo cierto es que el Gobierno prefiere negociar no con un bloque sino individualmente.

Cristina de Kirchner, como es habitual en estos encuentros, procedió a saludar uno por uno a cada uno de los representantes del sector automotriz y luego de hacer una introducción procedió a escuchar los argumentos de los participantes; pero un dato que llamó la atención fue un comentario de la primera mandataria: "Hoy no estamos para rosas" lanzó cuando ingresó al salón y vio los arreglos florales blancos que usualmente adornas los escritorios en estas reuniones.

Las relaciones con la industria automotriz no están el mejor momento con el Gobierno. Cristina los acusó de "encanutar los autos" y un par de días de después solo se arrepintió de usar la expresión "encanutar" para reemplazarla por "desaparecer, no vender".

Tanto en Economía como en Industria están convencidos que las terminales "retacean" los autos a las concesionarias. Asimismo, han comprobado -a través de visitas que efectuaron inspectores haciéndose pasar por futuros compradores- que las concesionarias intentan vender los planes de las terminales y desalientan la compra vía el ProCreAuto.

Por su parte, la industria insiste en la necesidad de poder saldar sus deudas con las casas matrices porque en caso contrario "no podremos fabricar ningún vehículo más". En este marco, la jefa de Estado la semana pasado les informó que se prorrogaba el ProCreAuto por tres meses, es decir hasta fin de año.

Al respecto, estos acuerdos deberán ser rubricados por las automotrices y, según, comentan no estarían dispuestos a firmar si antes no les autorizan una suba de precios.

En el encuentro, que se desarrolló en el Salón de las Mujeres, participaron el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el ministro de Economía, Axel Kicillof, la ministra de Industria, Débora Giorgi, el secretario de Comercio, Augusto Costa y el presidente del Banco de la Nación Argentina, Juan Ignacio Forlón.

La industria automotriz estuvo representada por Josef Fidelis Senn, de Volkswagen; Enrique Alemañy, de Ford; Cristiano Rattazzi, de Fiat; Thierry Koskas, de Renault; Luis María Ureta Sáenz Peña, de Peugeot; Hideki Kamiyama, de Honda; Daniel Herrero, de Toyota; Isela Costantini, de General Motors; Joachim Maier, de Mercedes Benz; Natale Rigano, de Iveco, César Luis Ramírez Rojas, de Scania.

Por ADEFA Daniel Fernández, Ricardo Salomé, Alejandro Saubidet, Alejandro Nadur y Rubén Beato; de ACARA. Por el gremio Smata estuvieron su presidente Oscar Romero y Gustavo Morán y Ricardo De Simone.

Cabe indicar que las ventas del sector automotor registrarían este año una caída del orden del 25% respecto de 2013, según las estimaciones del director de abeceb.com , Dante Sica. La producción terminaría 2014 en torno a las 620.000 unidades, un 21% menos que el año pasado. Fuentes de la industria señalan que el sector sigue sin levantar cabeza y al parecer sin encontrar salida a la recesión. Las terminales trabajan con un solo turno (suspendiendo el nocturno) por la escasez de la demanda y a veces por la falta de insumos importados necesarios para la producción, según sostienen los empresarios.

"Muchas terminales van a ajustar sus planteles durante este semestre y donde se vieron suspensiones pueden registrarse despidos. Los más afectados serán los proveedores, es decir, las autopartistas", según advierte Sica en su informe.

Hasta agosto se fabricaron 403.534 unidades, con una caída de 25% con relación al mismo período del año pasado. De todas las terminales presentes en el país, tan sólo una vio crecer su producción. El resto promedia una caída de más del 40% en sus salidas de fábrica.

Con respecto a las ventas de las terminales, en agosto se colocaron poco más de 51.000 unidades con una caída del 43%, la mayor en la serie interanual en más de 10 años. En los primeros 8 meses del año, las ventas mayoristas se ubican en las 411.727 unidades. Nuevamente solo una empresa se salva y el resto hace ya varios meses promedian caídas del 40% frente a los mismos meses del año pasado.

En cuanto a las ventas minoristas, en agosto se comercializaron 58.186 unidades, un 29,3% menos que en 2013. Para el periodo enero-agosto, la caída ronda el 25% con 502.347 vehículos puestos en la calle este año. En lo que va del año se lograron exportar un total de 222.902 unidades, lo que arriba representa un cuarto menos de lo que se vendió al exterior el año pasado en el mismo periodo.

En tanto, desde el gobierno retrucan como lo hizo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich que "Cuando uno analiza el mercado laboral, observa que respecto a 2009, el nivel de suspensiones es sustancialmente inferior, y esto se debe a que el volumen total de producción, si bien ha disminuido, tampoco ha sido tan significativo".

Uno delas ausencias más notorias en la reunión fue la del jefe de la SMATA, Ricardo Pignanelli, quién en declaraciones periodísticas admitió que "hay entre 14 y 15 mil trabajadores suspendidos en el sector, a un promedio de cinco días por mes". Asimismo, reconoció que a las terminales "no les conviene financieramente" fabricar autos en el país.

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