Compra de auto 0 km: el asombroso rulo financiero que tenés que evitar

Economía

Los caminos resultan insondables. Con el incremento de la inflación y la inestabilidad cambiaria, las piruetas financieras a las que se puede estar sometido pueden perjudicar a aquellos que quieren adquirir un automóvil cero kilómetro en un mercado con poca oferta.

Los caminos resultan insondables. Con el incremento de la inflación y la inestabilidad cambiaria, las piruetas financieras a las que se puede estar sometido pueden perjudicar a aquellos que quieren adquirir un automóvil cero kilómetro en un mercado con poca oferta. Las ganas de tener un auto nuevo muchas veces conspiran con las prevenciones más elementales antes de poner una firma. Hay mucha literatura de esta naturaleza en la Defensa del Consumidor de la provincia de Buenos Aires. Y se pone especial atención, en aquellos que se presentan muchas veces como intermediarios, brokers o facilitadores. Se trata de compañías que realizan la venta de vehículos y entrega, previo pago del total.

Una modalidad que comienza a verse es la de retener durante un tiempo el dinero del comprador contra la promesa del vehículo en cuestión. Usualmente el comprador gira el dinero a instancias del vendedor, pero después queda atrapado en una maraña de cortocircuitos, donde el auto no llega y el dinero tampoco puede recuperarse en lo inmediato. Con una inflación que anualizada arroja una cifra superior al 80%, el rulo es dañino para el comprador del vehículo ya que, en el mejor de los casos, un cambio de precio puede encarecerle la operación.

Un caso real

“Es sabido que existe poca oferta de vehículos en este momento, por eso cuando una concesionaria te dice que puede conseguir un vehículo te pide a cambio el total del dinero en forma inmediata”, comenta una persona que pidió preservar su identidad. Esta persona señala a la firma Bitcars (www.bitcars.com.ar) localizada en Av. Mitre 1425, Avellaneda, provincia de Buenos Aires por una venta realizada durante el mes de abril por un automóvil Peugeot 308 S Allure, por un monto total de $ 7,1 millones. Sobre esa venta esta persona señala que aún no pudo conseguir el vehículo. Tampoco el dinero.

Sostiene que le hicieron realizar una primera seña por el 4% del total del vehículo. En este caso, el recibo que ha llegado a la redacción de Ámbito señala un primer pago del interesado de $ 300.000 realizado el 8 de abril. Unos días después, y tras la confirmación de la empresa de que era necesario realizar un primer pago para poner en marcha el proceso de concreción de la operación, se solicita (y se realiza) un segundo envío de $1,8 millón (11 de abril).

Finalmente, según sostiene la fuente, Bitcars pone la operación en marcha del vehículo. Solicitan entonces el pago del resto, en este caso, una transferencia de $ 5 millones (realizada el 22 de abril), y la firma de un documento que acompaña esa gestión. En ese documento, la compañía (en este caso Bitcars) intercala una serie de cláusulas, algunas de uso ordinario vinculadas a la disponibilidad de la unidad, las demoras, etc. Por supuesto suma entre las cláusulas la obligatoriedad del interesado de pagar fletes, patentamiento, es decir, todos los gastos asociados a la operación.

Pero, además, ese documento sostiene que el comprador debe comprometerse a abonar los cambios de precios -si los hubiere en el camino-, si bien la cláusula deja en claro que el mismo comprador tiene la posibilidad de pedir la restitución del dinero abonado, ante cualquier modificación que pudiese presentarse, tanto de la concesionaria como del fabricante con lo previamente pactado.

La clave, el tiempo

Lo relevante, es que, en el documento, la compañía establece que el mandato “tiene un plazo de vigencia de cinco meses contados desde la suscripción” correspondiente. Es decir que la compañía no tiene la obligación de entregar el vehículo durante ese tiempo, si bien, sí debería, eventualmente, regresar el dinero, en caso que el comprador lo solicite de regreso.

Existe mucha literatura sobre el tema. Son numerosas las experiencias relacionadas con las idas y venidas de este tipo de cuestiones. En una economía con alta inflación, el tiempo es dinero, y quien lo tiene usualmente suele sacar partido de él, mediante una tasa de interés.

Consultados desde Ámbito, en la firma Bitcars reconocieron la operación y todos los detalles, pero señalaron que la persona que firma el documento sabe a lo que se atiene. “Somos una compañía con trayectoria, tenemos una actividad que es multimarca, hacemos las gestiones para nuestros clientes y a veces los autos se demoran, no siempre podemos garantizar celeridad, pero siempre que un cliente ha pedido que se le reintegre el dinero lo hemos hecho”, sostuvo Diego Maresca, quien se presentó como uno de los socios de la empresa.

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