El directorio del Banco Central dio ayer un paso clave para avanzar con la renegociación de la deuda. Aprobó un tratamiento especial para los nuevos bonos que recibirán los bancos a cambio de la deuda en default que entregarán a cambio.
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Básicamente, lo que establece la normativa de la institución que preside Martín Redrado -que se conocerá oficialmente entre hoy y el lunes-es que los títulos que queden en cartera de las entidades tras el canje no reflejarán pérdidas. Sin esta norma, los bonos Discount que recibirán quienes participen en el canje hubieran provocado una pérdida de 67% de manera automática en los balances de las instituciones (es el monto de la quita nominal de estos bonos).
La reglamentación efectuada por el Central es de carácter general para cualquier operación de canje de deuda, pero obviamente apunta de manera particular a la renegociación que está encarando el gobierno.
Para evitar las pérdidas, el nuevo título que poseerán los bancos será contabilizado según su valor nominal más todos los intereses que pagará en los próximos treinta años (que es la duración total del bono). Adicionalmente, se autoriza a que el valor resultante sea descontado a tasa 0. Esta normativa fue « importada» de las reglas contables de los Estados Unidos, que aceptan este tipo de valuación especial. Claro que allí se trata de títulos de alta clasificación, cuya seguridad de repago es sustancialmente más alta que la que presentan los bonos argentinos.
En total, las entidades poseen unos $ 6.000 millones en bonos en default, equivalente a u$s 2.000 millones. Un poco más de la mitad corresponde al Bono Patriótico que emitió Domingo Cavallo en 2001, a través del cual pidió un aporte especial a los bancos para paliar la crisis. El resto está compuesto por Global, BONTES y hasta Certificados de Créditos Fiscales. Las compañías de seguro y fondos comunes de inversión tendrán un tratamiento similar, lo que eleva el monto de los bonos canjeables a cerca de 3.000 millones de dólares.
Estos inversores institucionales se sumarán a las AFJP, que ya acordaron el ingreso al canje con bonos en default por cerca de u$s 12.000 millones.
La reglamentación también impedirá que los bancos puedan eventualmente beneficiarse por esta contabilidad especial. Específicamente, dispone que no podrán registrar ganancias en caso de que la valuación de los Discount supere la que actualmente tienen los bonos en default (que no refleja el valor de mercado, sino la valuación técnica). Sólo el banco que decida desprenderse del Discount a través de una venta en la Bolsa deberá reflejar la pérdida por el valor de mercado de este título. Pero se estima que, al menos en una primera etapa, ninguno lo hará.
Esta normativa especial del Banco Central se complementará con la decisión del Ministerio de Economía de no insistir con el reclamo a los bancos para que entreguen los cupones ya utilizados del Bono Patriótico para el pago de impuestos. La mala noticia para las entidades es que el título será considerado al momento del canje a 87% de su valor para el cálculo, ya que estarán deducidas las cancelaciones de impuestos realizadas con los cupones de interés.