El gobierno flexibilizó al máximo la interpretación de la reforma laboral sancionada por el Congreso el año pasado y anunció que aprobará todos los acuerdos a que lleguen las empresas con sus empleados, siempre que éstos no violen las leyes vigentes y que los negociadores sean homologados por el Ministerio de Trabajo. Con esto no será necesario que un sindicato de alcance nacional o las cámaras empresariales avalen los acuerdos entre empresas y gremios de actividades específicas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La interpretación fue confirmada ayer por el subsecretario de Relaciones Laborales, Juan Manuel Velazco, que aseguró en diálogo con Ambito Financiero que con esta medida «se respeta la tendencia general que asegura que las negociaciones se dan hoy más entre una empresa y sus trabajadores y no a través de los sindicatos nacionales».
El funcionario aseguró que para reconocer los acuerdos no habrá discriminación ni por el tamaño de la empresa, ni por región ni por la actividad y que, en todo caso, se buscará únicamente que los que se sienten a negociar «sean representativos de las partes».
Sin limitaciones
Fuera de esto, aseguró el funcionario, «no habrá más limitaciones y se avalará lo actuado y acordado, siempre y cuando no se estén violando las condiciones que impongan las leyes laborales y el bien común». A partir de ahora, y siguiendo el razonamiento, la cartera que dirige Patricia Bullrich será la encargada de reconocer la autenticidad de la representación de los negociadores. Esto quiere decir que se le dará prioridad a la representación que surja dentro de las empresas particulares o grupo de compañías regionales, por encima de las cúpulas sindicales. Para Velazco esta nueva etapa «es superadora y generará un liderazgo más activo en los sindicatos» ya que «los dirigentes gremiales ahora deberán pensar más en los trabajadores que tienen que representar todos los días en su trabajo que en cuestiones de política nacional».
Denuncias
Para Velazco no habrá límite de tamaño de empresas ni en cuanto a los representantes de los trabajadores, que podrán ser avalados por el ministerio. Para esto aclaró que únicamente deberán presentarse las dos partes en esa cartera para que allí dispongan que éstos pueden ser homologados para negociar.
La flexibilización en la interpretación de la reforma que en su momento impulsó el ex ministro de Trabajo Alberto Flamarique, que luego debió renunciar por las denuncias de coimas en el Senado precisamente por esta ley, no generaría según los juristas que asesoran al Ministerio de Trabajo denuncias ante la Justicia por parte de los sindicatos, ya que «se está cumpliendo con la ley», según aseguró Velazco. En realidad, Trabajo reinterpreta un capítulo de la legislación que en su letra es bastante gris. Para los juristas del ministerio que dirige Bullrich, según la ley es esta cartera la que avala la representatividad de las negociaciones.
También Anselmo Riva, secretario de Trabajo, justificó la necesidad de interpretar la reforma laboral en este sentido amplio al asegurar que con esta ley, y descartando que en los próximos meses comenzará una recuperación en la economía, «las condiciones laborales no serán un palo en la rueda para la salida de la recesión».
La decisión de tomar las reglas de la reforma laboral con este sentido amplio fue tomada la semana pasada por la propia Bullrich y avalada por Fernando de la Rúa, luego de interpretar junto con su equipo los resultados de varias encuestas encargadas por esa cartera para conocer la situación de la representación sindical. Según los datos obtenidos por la encuesta realizada en 11.000 empresas de todo el país con más de 24 empleados, más de 80% de los empleados no se considera representado por su gremio y prefiere negociar directamente sus condiciones laborales con sus empleadores. Además, Trabajo muestra que según las estadísticas que maneja esa cartera, la tendencia general es a negociar en niveles lo más bajos posible. Las cifras que Bullrich tiene en carpeta hablan de que, en los primeros cuatro meses de 2001, 38 convenios fueron convalidados por empresa y sólo 8 por actividad, mientras que la relación en 2000 fue de 64 a 12 y en el '99 de 152 a 28.
Más allá de los resultados de las encuestas y de las estadísticas, hubo dos factores que impulsaron a Bullrich a avanzar en esta flexibilización: el paro del viernes pasado lanzado por Hugo Moyano y la actitud del sindicato de técnicos de Aerolíneas que dirige Ricardo Cirielli y que frenó las negociaciones en esa compañía.
Dejá tu comentario