13 de junio 2001 - 00:00

Avance: controlan manejo de fondos de aportes a gremios

Mientras las tres centrales obreras se dedicaron ayer a denostar el relanzamiento de las paritarias y las renegociaciones de más de 200 convenios colectivos, además de la apertura a la posibilidad de que los empleados y empleadores negocien directamente sus condiciones laborales, el Ministerio de Trabajo dio otro paso más para controlar a las centrales gremiales. Desde julio los sindicatos sólo podrán descontar los aportes de sus afiliados de los depósitos salariales en las cajas de ahorro y cuentas corrientes de los bancos.

Con esto termina el giro directo de dinero desde las empresas hacia los sindicatos tal cual regía hasta hoy, con lo que según el Ministerio de Trabajo habrá más control de los fondos que manejan los grandes gremios nacionales. La medida fue dispuesta a partir del Decreto 758, que lleva la firma del presidente Fernando de la Rúa, el jefe de Gabinete Chrystian Colombo y el ministro de Economía Domingo Cavallo, además de lógicamente Patricia Bullrich, la principal impulsora de la medida. Según fuentes del Ministerio de Trabajo, desde el mismo mes de julio, cuando esta medida esté en funcionamiento, habrá periódicamente auditorías dentro de los gremios para comprobar que efectivamente el dinero descontado de los bancos ingrese a los sindicatos y se maneje dentro de la administración de esa entidad.

• Homologación

Además de esta medida, Trabajo dispuso una resolución interna por la cual la secretaría de Trabajo podrá acelerar al máximo la homologación de gremios menores para autorizarlos a negociar condiciones de trabajo dentro de empresas. La idea de Bullrich y sus asesores, es tener en menos de dos meses los mecanismos internos de su ministerio lo suficientemente aceitados para que si el Congreso aprueba a tiempo la posibilidad de que por una misma actividad haya más de un sindicato, esta alternativa pueda ser puesta en práctica lo más rápido posible.

Para Bullrich avanzar contra la «representatividad» de los caciques gremiales se transformó en una de sus metas principales.
La ministra está convencida de que tiene el apoyo del público de su lado. La seguridad parte de una encuesta, a la que tuvo acceso este diario, por la cual se afirma que los empleados estarían hoy lejos de sentirse representados por los popes sindicalistas. Según el trabajo titulado «Encuesta de Indicadores Laborales» preparada para la Dirección General de Estudios y Formulación de Políticas de Empleo; «sólo 18,8% de las 11.000 empresas con más de 25 empleados tiene representación gremial en la mismas». Además asegura que la representación sindical es una cuestión de grandes compañías, ya que para este informe «sólo 17,1% de las empresas con menos de 200 empleados y 34,4% de las empresas con 200 y más empleados tiene delegados gremiales». Esto quiere decir, según la interpretación de Trabajo, que sólo 15% de los trabajadores tiene representación sindical de algún tipo. Además, y para cerrar el informe negativo contra los gremios, 95,63% de los trabajadores dice no estar de acuerdo con el sistema de elección de sus delegados y sólo 3,08% está conforme.

Para Bullrich estos datos cuestionan cualquier medida de fuerza y voluntad de representación de los caciques sindicales, que tanto la combaten por estos días.

• Críticas

Mientras tanto ayer las tres centrales obreras criticaron, cada una por su lado, la convocatoria a paritarias propuesta el lunes por Bullrich en su propio ministerio. Tanto la CGT oficial de Rodolfo Daer, como el secretario general de la CTA, Víctor De Gennaro, y el disidente Hugo Moyano embistieron contra la medida de la ministra. Según Daer, que habló desde Ginebra donde participa de la asamblea anual de la Organización Internacional del Trabajo, el llamado a renovar convenios colectivos de trabajo constituía «una irresponsabilidad política o una provocación al movimiento obrero». Moyano dijo que la ministra «resolvió aplicar la ley de los sobornos (en relación a la reforma laboral) para bajar los salarios y precarizar aún más las relaciones laborales». En tanto, De Gennaro afirmó que esta convocatoria es una «presión para que se discutan los convenios a la baja», y acusó a Bullrich de provocar «el fortalecimiento de la explotación».

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