4 de marzo 2004 - 00:00

Avanza la unión de Arcor con Danone

Ayer, los ejecutivos de Acor y de Danone siguieron avanzando en el acuerdo que sellará la unión de sus operaciones de galletitas y alfajores en los mercados de la Argentina, Chile y Brasil. Las dificultades no son menores, en función de las asimetrías que presentan las empresas en dichos países. Por caso, Arcor no fabrica (y casi ni vende) galletitas en Brasil, donde los franceses tienen dos fábricas y varias marcas líderes. En sentido inverso, en Chile la empresa de la familia Pagani corre con ventaja: tiene una planta que elabora panificados en las afueras de Santiago. De todos modos, el mercado principal para ambas es la Argentina, donde la unión de Bagley y Arcor dará lugar a un poderoso «pool» de marcas, que desbancará a la estadounidense Kraft del predominio que exhiben hace más de una década. Predominio que se redujo de manera significativa, es cierto, desde que Arcor salió a la cancha hace unos siete años a pelear un segmento que le era totalmente ajeno y que consolidó con la compra de LIA (La Industrial Alimentaria). «Cuando se lanzaron a competir con las galletitas, se conformaban con 7 por ciento u 8 por ciento de participación; ya están en 21...», dijo un observador del mercado.

En la operación, cuyos detalles demandarán -según fuentes cercanas a la misma-al menos un mes más de ajuste de detalles, entrarían las dos plantas de Danone en Brasil, la que tiene Arcor en Chile y las plantas argentinas de Córdoba (ex LIA) y Salto de Arcor, y la de Villa Mercedes de Bagley.

¿Qué ganará cada una en esta transacción? Para los argentinos, el acceso vía un poderoso socio a mercados a los que hoy les cuesta mucho llegar; este acceso no necesariamente debería ser sólo en el rubro galletitas: dado que los franceses no elaboran caramelos ni confituras de chocolate en ninguna parte del mundo, no sería descabellado pensar en una alianza de distribución para esos productos de los que Arcor es líder (de hecho, es el primer productor de caramelos del mundo). Para Danone, además de potenciar un negocio que no está dándole satisfacciones a nivel global, representará tener como ladero a un grupo con una larga presencia en la región, que la conoce más y entiende mejor en muchos casos sus necesidades e idiosincrasias.

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