7 de diciembre 2005 - 00:00

Avatares de Montevideo

Montevideo (enviado especial) - Uruguay organiza esta cumbre de presidentes del Mercosur en medio de una especie de «revolución» entre las inmobiliarias de Punta del Este y el gobierno de Tabaré Vázquez. Sucede que desde el jueves de la semana pasada, los inspectores de la DGI local desembarcaron en el balneario y sus alrededores para iniciar la embestida antievasión más importante en décadas. Entre otras cuestiones, los agentes de Impositiva exigen a las inmobiliarias la entrega de todos los datos de sus clientes, incluyendo locadores y locatarios; sean estos nacionales o extranjeros. Si éstos no entregan la información, los agentes están capacitados para secuestrar las computadoras, clausurar los locales e impedir la concreción de alquileres. En las inspecciones se incluyen tanto viviendas (casas y departamentos) como comercios y hasta los locales de las playas. Ante la embestida antievasión oficial, los empresarios de las inmobiliarias y varias asociaciones de comerciantes y vecinos locales aseguraban ayer que recurrirán al propio Tabaré Vázquez para que detenga a los inspectores.


• Eduardo Duhalde, por invitación especial de Luiz Inácio Lula da Silva y del anfitrión Tabaré Vázquez, tendrá en Montevideo su despedida como titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur. Pese a que Néstor Kirchner habría mostrado cierto disgusto al conocer el dato, el ex presidente argentino tendrá el viernes la posibilidad de concentrar todas las cámaras internas en un discurso de despedida que deberá ser seguido por los presidentes presentes en esta cumbre. Allí dará un discurso sobre la integración latinoamericana y sobre la necesidad de avanzar en el Mercosur, sin que nadie pueda interrumpirlo. Kirchner deberá así cruzarse nuevamente con el bonaerense, quizá por última vez, al menos en cuestiones internacionales.

• Como siempre que concurre a este tipo de encuentros multinacionales latinoamericanos, y siguiendo la lógica de las revistas del corazón, Hugo Chávez será el « primero en llegar y el último en irse». Desplegando la misma estrategia que impuso en Mar del Plata en noviembre pasado, el venezolano aterrizará en el aeropuerto de Carrasco el jueves a primera hora y permanecerá en Uruguay hasta el domingo por la tarde (la cumbre culmina el viernes). No sólo participará de los actos del encuentro oficial, sino que además prometió visitar la sede de la petrolera local ANCAP, visitará la localidad de Bolívar en el departamento de Canelones, concurrirá a algún partido de fútbol (quiere ir a ver a Peñarol) y transmitirá desde Montevideo su «Aló Presidente» en vivo y en directo desde los estudios de Telesur, la agencia que inventó para «unir» periodísticamente a toda América latina y que por ahora, y con fondos propios, incluye a la televisora oficial venezolana, y los canales públicos de Uruguay y, obviamente, el argentino «Canal 7».

• Más allá de la siempre polémica presencia de Chávez y la del resto de los presidentes latinoamericanos de estos días en Montevideo, los habitantes de la capital uruguaya están entusiasmados por otro tipo de visitas. Se trata de las de los actores Colin Farrel (el irlandés que interpretó a Alejandro Magno), Jamie Foxx y la oriental Gong Li. Los tres están presentes, en lugares casi secretos, en Montevideo, como parte de las filmaciones de la versión cinematográfica de la serie «Miami Vice». La película es dirigida por Michael Mann, y Farrel hará el papel de Sonny Crocket (que en el original protagonizó Don Johnson). La polémica de los últimos días es por qué aún Tabaré Vázquez no recibió a los actores y al director, que eligieron Montevideo para concretar parte del proyecto. Sucede que antes el presidente uruguayo quiere saber de qué manera será tratado el país y la ciudad, ya que los datos originales hablan de la posibilidad de que la región sea retratada en la película como una zona de narcotraficantes sin castigo por el alto nivel de corrupción existente en América latina. Las sospechas tienen un antecedente. Antes este equipo había pasado por la paraguaya Ciudad del Este, donde no habría sido muy positiva la imagen que quedaría de la localidad en la película.

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