23 de abril 2004 - 00:00

Avatares en Washington

Los participantes de la reunión de primavera (en el Hemisferio Norte) del FMIBanco Mundial tienen cada vez menos presencia de manifestantes contra la globalización. Igualmente, las medidas de seguridad son extremas, y hasta los propios funcionarios de los países asistentes deben esperar varios minutos por esos motivos, fruto del temor a los atentados existentes tras el 11 de setiembre.

• Un dato que se sigue más de cerca es el relacionado con las remesas que los inmigrantes envían desde los países ricos a sus naciones de origen. Sobrepasan ya los u$s 100.000 millones anuales, mucho más que los montos de ayudas al exterior para promover el desarrollo. El tema ocupará parte de la agenda de los ministros de Finanzas y los directores de los bancos centrales de los países más ricos (G-7) que también debatirán cómo garantizar la recuperación económica mundial, el bloqueo a la financiación del terrorismo y la reconstrucción de Irak.

Quienes conocen los vericuetos de estas reuniones recomiendan seguir de cerca el posible «tirón de orejas» del FMI a Estados Unidos por no haber tomado medidas más drásticas para reducir su déficit fiscal estimado en u$s 521.000 millones. Porque la magnitud del desequilibrio conspira con el crecimiento mundial y provocará una suba de las tasas de interés. Por su parte, Estados Unidos insistirá en la necesidad de reformas en los sistemas de pensiones y laborales.

• El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, acentuó ayer su autismo frente a los reclamos de los sindicatos estadounidenses por la emigración de puestos de trabajo, lo que puede traerle algunos dolores de cabeza al presidente Bush en medio de la contienda preelectoral. Ayer, Wolfensohn sostuvo que esta emigración de empleos ha sido buena para la economía de Estados Unidos y sería muy sorprendente si esta práctica cambiara. Recalcó que Estados Unidos por muchos años se ha beneficiado de la libertad para hacer las cosas en el exterior, obtener los servicios de donde quieran, y luego competir. No dudó en afirmar que el Banco Mundial respalda el traslado de empleos al exterior, pero que también consideraba los estándares laborales que garantizan que la mano de obra infantil y la esclavitud están descartadas del proceso de producción. Sin embargo, los resultados no han sido tan alentadores en este campo como lo reflejan los últimos informes de la región. Para desvalorizar la presión de los gremios, sobre todo de los estados industriales donde se dirimirá la puja electoral, el titular del BM sostuvo que no está esperando que el discurso político contra la emigración de trabajos se traduzca en cambios que sean desafiantes para esta práctica.

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