Flybondi tiene una capacidad “camaleónica” para adaptarse al contexto cambiante de la economía argentina, según la definición de su CEO, Mauricio Sana. Es que desde su desembarco en 2018, la primera aerolínea low cost del mercado nacional transitó momentos de euforia y depresión, de celebrar un crecimiento acelerado a plantearse la posibilidad de cerrar sus operaciones.
También pasó -en medio de situaciones conflictivas- de operar en el aeropuerto de El Palomar, a mudarse transitoriamente a Ezeiza y últimamente al Aeroparque Metropolitano.
Llegó a tener cinco aviones en 2019, pero en 2020 tuvo que devolver cuatro para sobrevivir con la irrupción de la pandemia. Recortó sueldos y ajustó costos.
Con la flexibilización de las restricciones para viajar, este año comenzó a recuperar terreno perdido. Actualmente tiene cuatro aeronaves en su flota, que están volando al 90% de su capacidad. Y la cantidad de pasajeros que transportó en noviembre fue un 2% mayor a la registrada en noviembre de 2019, antes de la pandemia.
Ayer su CEO anunció en una rueda de prensa un agresivo plan de expansión para los próximos dos años, que incluye una inversión de u$s42 millones para llegar a 2023 con una flota de 10 aviones.
Dentro de este plan también prevé contratar 450 nuevos empleados y duplicar la cantidad de pasajeros transportados hasta llegar a 3,4 millones anuales en 2023.
¿En qué se asientan las expectativas de la empresa para arriesgar inversiones en un contexto que no deja de estar marcado por la incertidumbre? Mauricio Sana fue claro en su respuesta: “En Argentina hay 45 millones de habitantes, pero en 2019, en el pico de cantidad de pasajeros transportados por el sector aerocomercial, volaron entre 3 y 4 millones de personas. Por eso creemos que existe un potencial enorme para ampliar ese mercado y ganar pasajeros”.
El ejecutivo también envió un mensaje a las autoridades de Gobierno, para prevenirse de nuevas medidas de restricción que puedan afectar la actividad aerocomercial. “Alguien puede decir que el turismo no es una actividad esencial. Y tal vez esto sea cierto si sólo se la evalúa en función de los que viajan. Pero sí es esencial para los que viven de esta industria, que sin turistas no tienen cómo generar ingresos para vivir”, remarcó Sana.
Y para darle más contundencia a su mensaje, lo tradujo a cifras: “Estimamos que la ejecución de este plan de expansión para los próximos dos años va a generar un aporte de más de 420 millones de dólares a las actividades económicas y productivas del país. Cuando nosotros estamos bien nuestros proveedores también lo están, porque cobra el que nos vende combustible y también la pyme que nos confecciona los uniformes”, destacó.
En enero de 2022, la compañía recibirá su quinto avión Boeing 737-800 con capacidad para 189 pasajeros. Y prevé que en julio del año próximo contará con 10 aviones en el país. De todos modos, esto no se traducirá automáticamente en nuevas rutas de cabotaje, sino que la prioridad será frecuencias a los destinos más demandados para asegurar la rentabilidad que exige el modelo low cost. Flybondi vuela actualmente a 14 destinos nacionales y también tiene destinos regionales en Brasil y Uruguay. Prevé llegar a más países vecinos, como Paraguay.
Con el inicio de la temporada alta retomará este mes sus destinos internacionales clave: Florianópolis, San Pablo, Río de Janeiro y Punta del Este.
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