Finalmente los empresarios lograron retornar a la Casa Rosada: ayer a las cuatro de la tarde Alberto Fernández, jefe de Gabinete del presidente Néstor Kirchner, recibió a la AEA (Asociación Empresaria Argentina), en lo que constituyó el primer encuentro «orgánico» entre una entidad empresarial y el máximo nivel del gobierno.
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Al encuentro concurrió el titular de AEA, Luis Pagani (Arcor), acompañado de Oscar Vignart (Dow Chemical) y José Cartellone (de la constructora del mismo nombre). La reunión duró poco más de una hora, y no fue más allá de lo protocolar que necesariamente tiene un primer «approach». De todos modos, los empresarios aprovecharon para tratar de hacerle llegar a Kirchner -por interpósita persona- las principales preocupaciones del sector.
Un día antes otros dos integrantes de AEA, Luis Mario Castro (Unilever) y Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó) habían estado con el secretario de Industria, Alberto Dumont, en lo que de algún modo fue una reunión preparatorio de la que mantendrían Fernández, Pagani y el resto 24 horas después.
De acuerdo a un comunicado emitido por AEA anoche, «durante el encuentro se compartieron las visiones acerca de la actualidad nacional y de los principales temas que afectan el interés de toda la sociedad», texto de concertada y obvia vaguedad.
Agrega el comunicado que Pagani «manifestó su coincidencia con los primeros pasos que el gobierno ha dado en pos de reconstruir las instituciones fundamentales de la República», porque, agrega, «sólo con instituciones sólidas se construye un país pujante y respetado en el mundo». El «paper» hace hincapié en una de las principales preocupaciones de AEA: el manejo discrecional de los fondos destinados a planes sociales.
También pidieron «avanzar en la recuperación del sistema financiero», una de las materias pendientes del gobierno -que viene de arrastre del anterior-«ya que su normalización es condición necesaria para el desarrollo de las actividades económicas». Y volvieron a reclamar por «el alto costo del capital y la falta de financiación», a las que apuntaron como fuertes limitantes a la competitividad del sector privado argentino». Quedó tiempo para decir que apoyan al Mercosur y pedir ser incluidos en las mesas en las que se negociarán los acuerdos sectoriales con los «socios» brasileños.