La caída continua del dólar, que ayer cerró en $ 3,15, está provocando un efecto positivo para los ahorristas que están atrapados en el «corralón.» Ocurre que la brecha entre el depósito pesificado a $ 1,40 más CER (que llega a 42,9%) y la cotización de la divisa en el mercado libre se achicó hasta 35%, cuando sólo hace algunos meses superaba 60%.
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La cuenta en sencilla. Los depósitos en el corralón están pesificados a $ 1,40 más CER, a lo que debe agregarse un interés de 2% anual, lo que equivale a $ 2,04 por dólar. Esto implica una pérdida de 35% respecto al valor de la divisa en el mercado libre que cerró a $ 3,15. Mientras el CER continúe aumentando levemente, porque sigue habiendo algunas décimas de inflación mensual, y el dólar mantenga los actuales niveles o incluso baje algunos centavos más, la diferencia podría acortarse todavía más. Esta situación también es positiva para el gobierno, en caso de tener que avanzar con una redolarización de los depósitos. Como los bancos se hacen responsables de los depósitos pesificados, el monto a compensar para que el ahorrista recupere sus dólares originalmente depositados se achica cada vez más. Considerando que el «corralón» tiene unos 9.000 millones de dólares que fueron pesificados, los bancos deben responder por la devolución de unos $ 18.300 millones de CEDRO (Certificados de Depósitos Reprogramados) a cerca de 380.000 ahorritas. Si los depósitos fueran devueltos según la cotización del dólar libre, el monto se ubicaría en $ 28.350 millones.
Por lo tanto, el Estado debería compensar a los ahorristas con bonos por un total de $ 10.000 millones, equivalente a unos 3.200 millones de dólares.
Un ahorrista que depositó u$s 10.000 en origen, estaría en condiciones de retirar 20.400 pesos. Con ese dinero puede comprar ya 6.476 dólares. Pero también tiene otras alternativas. Por ejemplo, apostar a que la tasa de interés que ofrecen los bancos (alrededor de 20% anual a 30 días y 23% a 60 días) superará a la evolución del dólar. En ese caso, la posibilidad de acercarse a los dólares originales aumenta, claro que asumiendo mayores riesgos.
Por otra parte, si el ahorrista decide retirar pesificados los fondos del «corralón», podría perder definitivamente la posibilidad de acceder a los dólares originales. Esto es así porque la Justicia podría considerar que tomó la decisión de aceptar la pesificación. Para evitar esta situación, debería efectuar el retiro de fondos «bajo protesto», con el fin de tener derecho a reclamos posteriores.
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