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4 de mayo 2005 - 00:00

Banco Central Europeo mantuvo la tasa en 2%

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La inflexible decisión de la BCE fue adoptada menos de 24 horas después de la decisión de la Reserva Federal norteamericana de aumentar sus tipos en un cuarto de punto a 3%.

La facilidad de depósito y la facilidad marginal de crédito también siguen sin cambios a 1% y 3% respectivamente, precisó el portavoz de la BCE al término de la reunión mensual de política monetaria del Consejo de Gobernadores, que este miércoles se celebró excepcionalmente en Berlín.

La tasa de referencia de la BCE permanece inalterable desde junio de 2003. Una baja de las tasas no es una opción apropiada, explicó el francés Jean-Claude Trichet, presidente del BCE en conferencia de prensa.

Trichet rechazó de esa manera las crecientes demandas formuladas por algunos economistas y operadores en favor de una disminución de los tipos de interés a fin de contrarrestar los indicios de desaceleración económica en la zona euro.

"No hay cambio de la posición de la BCE en relación al mes pasado, cuando indicó que la flexibilización monetaria 'no era una opción'", precisó Trichet.

También pareció desechar la posibilidad de un pronto cambio de actitud: "No estamos preparando el terreno para una baja de tasas", insistió. "Estamos en una posición de espera", agregó.

El nivel actual de las tasas de referencia del instituto monetario es, a su juicio, "plenamente apropiado".

Trichet justificó la decisión de la BCE de mantener la estabilidad de tasas por la subsistencia de riesgos inflacionistas que amenazan a las economías europeas. "Todavía subsisten los riesgos que pesan sobre la estabilidad de precios", insistió.

La decisión de la BCE de mantener la estabilidad monetaria sobreviene en un marco de inquietud por la acumulación de indicios de desaceleración del ritmo de crecimiento en la zona euro.

Al comentar esa situación, el presidente la BCE se mostró más pesimista que en meses anteriores sobre las perspectivas económicas de la zona euro.

"Las recientes estadísticas económicas están orientadas a la baja" y auguran una desaceleración del crecimiento, reconoció. De todos modos, aclaró, siempre están presentes las condiciones necesarias para una reactivación. Por esa razón, sin duda, la BCE decidió esperar antes de adoptar una modificación.

En todo caso, numerosos sectores presionan para obtener una baja de las tasas o, en todo caso, para no desechar esa hipótesis por completo.

Durante la reunión de la BCE, el ministro italiano de Economía, Mario Baldassari, lanzó un nuevo llamamiento en ese sentido.

"Si yo fuera la BCE, reduciría la tasa de interés en Europa", declaró en París al margen de una reunión ministerial de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

El 28 de abril pasado, el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, había comentado que la política monetaria de la BCE era "destructiva para la competitividad de todas las empresas europeas".

Más prudente que su homólogo italiano, el ministro francés de Finanzas, Thierry Breton, estimó que la inflación estaba "bien controlada". Esa frase fue interpretada como una invitación a la BCE para que se concentre en el crecimiento económico.

Por su parte, el ministro alemán de Economía y Empleo, Wolfgang Clement, estimó que política monetaria europea no respondía a los "intereses alemanes" y que la BCE tenía un margen de maniobra para "reaccionar".

Berlín y Roma cuenta al respecto con el apoyo -más o menos tácito- del Fondo Monetario Internacional (FMI). "Nosotros consideramos que es prematuro excluir una baja de intereses en Europa", declaró el martes último su director general, Rodrigo Rato.

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