24 de mayo 2001 - 00:00

Banco Central subió encajes y quitó ciertas ventajas a bancos

Banco Central subió encajes y quitó ciertas ventajas a bancos
No habrá expansión monetaria. Así lo resolvió ayer el titular del Banco Central, Roque Maccarone, al instrumentar la reforma financiera que le reclamó el ministro Domingo Cavallo.

Para evitar la expansión, instrumentó encajes diferenciales desde junio: 22 por ciento para los plazos fijos y 15,5 por ciento para los depósitos en cuentas corrientes y en cajas de ahorros. Lo que sí habrá desde el mes próximo será una mayor disponibilidad de dinero en los bancos, que podría aceitar la cadena de pagos, al eliminarse el castigo que tenían las entidades de no poder computar en los encajes el dinero en efectivo que tenían en sus cajas. Y además, según los técnicos del Central, los bancos tendrán mayor disponibilidad de fondos para enfrentar las eventuales crisis sistémicas del futuro, y una mayor eficiencia en la utilización del recursos en los bancos para cubrir sus necesidades operativas.

Tal como anticipó Ambito Financiero, desde junio volverán los «efectivos mínimos» (son encajes, sólo que con un nombre distinto a los ya vigentes Requisitos Mínimos de Liquidez) que regían antes de la convertibilidad. Esos «efectivos mínimos» se aplicarán sólo para los depósitos en cajas de ahorro y cuentas corrientes. Para cumplir con esas exigencias, los bancos podrán usar el dinero que tienen en caja en las 4.400 bocas de atención al público en todo el país. En cambio, los encajes para los plazos fijos continuarán llamándose Requisitos Mínimos de Liquidez. Es decir, que no se integrarán con el dinero de las cajas de los bancos, sino con fondos depositados en el Deutsche Bank, sucursal Nueva York; con pases con el Banco Central (préstamos de los bancos al BCRA); y el bono por u$s 2.000 millones que creó Cavallo a 9 por ciento para colocar entre los bancos. Si se hubieran mantenido los efectivos mínimos en los mismos niveles que los requisitos de liquidez, se habría producido una fuerte expansión del crédito (estimada por los técnicos del Central en $ 2.500 millones y por los privados en cifras que llegaron hasta $ 9.000 millones). Ese habría sido el impacto al computar el dinero de las cajas de los bancos para integrar los encajes. Pero Roque Maccarone dijo que no: de hacerlo, habría incumplido con una de las pautas acordadas con el FMI, que no quiere un desborde monetario.

Plazos fijos

Fue así como se estableció que los encajes de los plazos fijos subirán en 4 puntos porcentuales (de 18 a 22 por ciento) desde junio. Los depósitos a plazo fijo representan más de 72 por ciento de los depósitos de los bancos. Es decir que el aumento de los encajes era para el grueso del dinero de los bancos. Hubo negociaciones. Finalmente, Maccarone acordó en compensar esta suba de las inmovilizaciones al establecer los «efectivos mínimos» en 15,5 por ciento.

Esta reforma financiera fue explicada ayer por los técnicos del Banco Central a unos 40 altos ejecutivos de los bancos (Marcelo Castro, del Banco Río; Jorge Bledel, del Banco Fran-cés, Pablo Trucco, del Citibank; Gloria Prusak, del Credicoop; Luis Rivaya, del Banco Galicia; y Gabriel Castelli del HSBC, entre otros). El argumento fue que se ponen encajes diferenciales porque los depósitos a plazo fijo son más volátiles durante las crisis financieras que los depósitos en cuenta corriente. Algunos banqueros pusieron caras largas al ver que se licuaron un poco las ventajas relativas de los bancos que tienen muchas sucursales y, por tal razón, son los más beneficiados por esta reforma financiera (porque desde junio pueden computar en los encajes el dinero de los depósitos a la vista, que hasta ahora les estaba prohibido). Los técnicos del Central se encargaron de destacar, una y otra vez, que el Banco Central busca cumplir con esta reforma con las modificaciones a su Carta Orgánica que introdujo el ministro Cavallo recientemente. Pero tras cartón, destacaron una y otra vez, que el Central cumplirá con la parte que le toca en el acuerdo con el Fondo: esta reforma no modificará la liquidez, porque se pusieron encajes diferenciales para los plazos fijos y para los depósitos a la vista.

Con un modelo econométrico, y la ayuda de un computador, se analizaron 10.000 crisis financieras posibles con caídas de depósitos de distintos rangos. Hubo una batería de números. En síntesis: se estima que los depósitos a la vista deben tener 15,5 por ciento de encaje porque los bancos deben contar con 11,5 por ciento para enfrentar crisis sistémicas y 4 por ciento para cubrir necesidades operativas. Y 22 por ciento de requisitos mínimos de liquidez de los depósitos a plazo surge de estimar, según el modelo, que para enfrentar las crisis hace falta tener en encajes 20,5 por ciento de los plazos fijos y otro 1,5 por ciento para cubrir necesidades operativas. La reunión duró más de dos horas y media.

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