La Legislatura porteña aprobará la semana próxima la designación de Eduardo Hecker como presidente del Banco Ciudad de Buenos Aires, acelerando ese trámite para frenar la casi acefalía en la que se encuentra la entidad estatal. Esa irregularidad se produjo con la renuncia de su titular, Roberto Felleti -actual secretario de Infraestructura-y de tres directores más, que restan a los ocho miembros que debe tener la mesa de conducción del banco.
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El economista Hecker es propuesto por Aníbal Ibarra, quien lo sacó de la Secretaría de Desarrollo Económico de la ciudad, oficina que integró con otras áreas, pero no hay acuerdo político aún para los siete directores restantes, que se repartirán entre Fuerza Porteña -la nueva alianza del oficialismo de la Ciudad y Compromiso para el Cambio, el partido de Mauricio Macri-.
Ayer se realizó la audiencia pública que requiere el trámite de nombramiento de autoridades del Banco, pero no hubo ninguna impugnación contra Hecker, ni tampoco preguntas de los legisladores que comienzan a integrarse a sus funciones. Unos pocos minutos demoró la presentación el levantamiento de la audiencia, pero ahora la Legislatura debe aprobar su pliego y para eso varios diputados comenzaron a formular pedidos de sesión extraordinaria, solicitud que necesita de 20 de firmas. Entre ellos el extraoficialista Ariel Schifrin y el cuasi oficialista Fernando Melillo (ARI) que ponen como fecha el martes próximo. Si el pedido prospera y ese día se reúne el recinto, el último paso es la aprobación del Banco Central del pliego de Hecker, lo que está previsto para dentro de 10 días.
Mientras tanto la presidencia del Banco la ejerce el vice, Marcelo Sánchez, quien integrael directorio de la entidad desde la gestión de Fernando de la Rúa como jefe de Gobierno. Otros dos directores, que podrían renovar a propuesta de Ibarra son Pablo Magioli y Elba Castaño, para lo cual el gobierno ya ingresó los pliegos correspondientes en la Legislatura. El otro vocal es Luis Murina, quien ingresó de la mano de la alianza que mantenían Gustavo Béliz y Domingo Cavallo. Murina actualmente se encuentra con un delicado tratamiento médico, pero al igual que el resto del plantel no deja de concurrir a las reuniones de directorio para no dejar sin quórum a la entidad. Ibarra descartó proponer a la ex menemista Raquel Kismer de Olmos para vocal de la entidad, pero retribuyó la colaboración de la peronista durante la campaña electoral para su reelección con una silla en otro directorio, el de AUSA, organismo encargado de las autopistas porteñas y el arreglo de los baches.
Por su parte, los candidatos del macrismo son Néstor Grindetti, ex gerente de SOCMA, y Gustavo Grasso, quien trabajó en la campaña electoral de Macri, que lo considera un hombre de su confianza. De ellos también fueron ingresados los pliegos a la comisión legislativa, pero aún faltan tres propuestas más para que se complete el directorio, a menos que den curso a un proyecto de la anterior gestión de reducir los miembros de la entidad bancaria. La idea la manejaba el ex titular Feletti, y podría aplicarse ahora.
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