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8 de octubre 2003 - 00:00

Bancos se resisten a participar del plan para salir del default

El equipo económico está teniendo nuevas complicaciones para avanzar en el plan para renegociar la deuda. Debe designar a 12 «bancos organizadores» y un número de «bancos colocadores» de la oferta oficial, pero, pese a las comisiones por 100 millones de dólares en juego, no existe el interés previsto originalmente. La razón: anticipan en el mercado que el proceso será muy largo y, además, les juega en contra el hecho de tener que llevar una propuesta tan agresiva, con quita de 75% a los ahorristas, que en definitiva son sus clientes.

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Una fuente que participa activamente de las negociaciones que encabeza Guillermo Nielsen indicó a este diario ayer cómo están planteadas las conversaciones del gobierno con bancos. Explicó que por ejemplo en Japón, la única entidad con acceso a los diferentes ahorristas afectados por el default argentino es quien a su vez se los vendió, Nikko Salomon Smith Barney. Pero contactar a los japoneses tenedores de bonos para ofrecerles adherir a una oferta del gobierno argentino con una pérdida de 75%, les representa riesgoso, no sólo
desde el punto de vista comercial e institucional para Nikko.

En el caso de la refinanciación que hiciera Uruguay, Nikko fue la entidad designada y obtuvo una respuesta positiva a la oferta planteada cercana a 100%. No sería el caso argentino naturalmente, pero si la entidad que conoce en detalle el mercado desiste de participar de la operación, ¿cómo logrará el gobierno que, antes que nada, miles de ahorristas japoneses estén enterados de la propuesta argentina? Luego, ¿cómo lograr que la acepten?

Lo mismo que sucede en Japón, donde se emitió 3% del total de la deuda en default, ocurre en otras plazas del mundo, incluida la Argentina. En Italia, por ejemplo, el principal vendedor de los papeles en default es Caboto, que incluso está amenazado de juicio por varios ahorristas de ese país que se sintieron engañados al momento de adquirir, inclusive en los últimos meses de De la Rúa, bonos locales. Difícil entonces que acepte participar del plan oficial para acreedores si tiene que ahora concurrir a ofrecerles que acepten resignar 75% de lo invertido.

A nivel de ejecutivos de bancos, más allá de las comisiones en juego, no hay fuerte interés en jugarse por el plan argentino de reestructuración. Como ya descuentan que la operación demandará entre 18 y 24 meses en el mejor de los escenarios, durante todo ese lapso, no recibirán bonus o premios por desempeño. Y en Wall Street, el bonus manda.

En la plaza local, por último, hay varios inconvenientes. Primero debería tratarse el banco designado, de una entidad que no posea al mismo tiempo una AFJP, ya que sino entraría en conflicto de intereses. También que no tenga en cartera una porción importante de títulos. Esto en teoría. Pero para asegurarse una buen a respuesta el propio Lavagna está presionando a las principales entidades a que se sumen, lo que la mayoría se resiste, dado que puede agravar la de por sí delicada relación tras el «corralito» que tienen con sus clientes.

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